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Los leguleyos del Guetto Una noticia acapara la primera plana del Herald y es nada menos que algo con un nombrecito que se las trae: Ley Fundamental de Transición de la República de Cuba y tiene coletilla, pues la elaboraron la Asociación de Abogados Cubano Americanos de Miami y el Colegio de Abogados y la Corriente Agramontista en el Exilio, y otras más que no se señalan como también protagonistas. Dicen que estuvieron “cinco largos años elaborando este borrador que está abierto a sugerencias y modificaciones”. Solo leer los nombre de los “tremendos” letrados que figuran como directores de esta orquesta sin música y ver su foto a todo color con sus sonrisas y su historial local, nos “conmueve” hasta las lágrimas, por tanta devoción hacia una Cuba “cambiada y en transición…etc, etc,etc.” En este guetto todo es posible hasta la estupidez más bien disfrazada de hada madrina para una “Cuba sin los Castro”. Este hecho de hacer un trabajo durante tantos años, es para que los viejitos crean que se está desarrollando un casi nuevo gobierno en llamado “exilio” (que cada vez le va quedando más chiquitico el nombre) y les brinden su confianza así como sus ahorros, porque no se sorprendan si próximamente se empiecen a “hacer recolectas” para llevar a vías de hecho, el “proyecto para una Cuba nueva”, como parte de los que se dividirán el pastel en el capitolio habanero, dentro de la ley futura, a gusto de unos abogados herederos de corrientes y no precisamente del General Ignacio Agramonte, ejemplo de limpio y valiente hombre de leyes en su época, sino de la crápula más corrupta de una era colaboradora y batistiana que engendró esos creadores de tapujos, para que se desarrollaran en otras tierras y siguieran el refinado trabajito de engañar y engatusar a una clientela, que siempre se cree que “su abogado” los sacará a flote de sus líos. Claro que en su inmensa mayoría tienen precios y no muy bajos por cierto, sus contactos son mucho más lucrativos que sus estudios. Otro aparatico nuevo dentro de los tres cientos y tantas organizaciones, grupitos y “corrientes”, que estarán siempre dispuestas a brindar “todo lo necesario para cuando vengan los cambios en Cuba”, pero estarán habitualmente haciéndolo desde la Calle Ocho y sus cafeterías y buenos restaurantes, como el lugar donde se sacaron la foto, los letrados que salvarán la aplicación de nuevas normas de conducta de una sociedad que les es totalmente ajena y les ignora, para bien de los millones de cubanos que jamás se enteran de que ellos existen. “Vayan a venderle ese mamotreto a los miamenses que se lo quieren tragar”, así me dijo un amigo que me trajo la noticia y bastante enfadado, pues es un limpio abogado que aprendió en Cuba y que ve como esa profesión, aquí es un tremendo negocio, para desgracia de los que deben usar esos servicios corruptos y cómplices de las más indignantes fechorías, salvo muy raras excepciones. Aquellos que llevan décadas en este Sur de Florida y que se les ha caído el pelo y han producido abundantes canas, viendo como esa casta de abogaduchos se enriquece del sudor de los incautos, se ven obligados a usar sus servicios, ya que es como una ley no escrita, que existe en todas partes. “Hay que nombrar un abogado para todo”, hasta para saber ejercer los derechos de donde poder hacer nuestras necesidades fisiológicas. Esta cosa que se ha creado, por un grupo de oportunistas, solo trae otra de las tantas novelitas de relajo, que se venderán pronto en Miami, como algo muy importante. Ya se imaginan muchos, ese libelo de los absurdo, haciéndose circular entre los grupitos de la llamada disidencia, las Damas en Blanco (de Washington), en Cuba, con la consigna de convertirlo en “librito de consulta de la juridisprudencia”, de los beneficiados ahijados de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana. ¡Allá va eso! Les habló en La Opinión del Día, Roberto Solís. |
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