REPLICA  EN  RADIO MIAMI
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Por:   Lorenzo Gonzalo
        10 de agosto de 2011

                          Emigración, Cuba y algunos Congresistas de USA

Las noticias sobre los ajustes que el gobierno cubano está haciendo para encausar la economía sin perder su orientación social, nos llegan todos los días.

Desde que se celebrara el famoso Congreso del PCC, hemos visto un interés de las autoridades cubanas y grandes ilusiones en una población que espera soluciones en breve. Sin embargo, como dice Pedro Campos, investigador y analista del Centro de Estudios sobre Estados Unidos en La Habana, Cuba, mientras la burocracia no sea controlada democráticamente por la ciudadanía y no a la inversa, no habrá soluciones mágicas.

Para evitar confusiones, el oficialismo cubano utiliza la palabra ajustes económicos en lugar de reformas. Es un problema semántico, que en el fondo intenta decir que no se está transformando el concepto de Estado social.

El gobierno cubano, las instituciones del país y su población en general, buscan soluciones para hacer funcionar la economía, venciendo obstáculos ideológicos del pasado. Lamentablemente existe cierto rubor en admitir, que las proyecciones de ese pasado eran fallidas y las culpas fueron achacadas a la economía, cuando en realidad fueron inadecuaciones de ese carácter político, típico de las estructuras institucionales nacidas con las repúblicas. No hay dudas que aún existe temor en reconocer que la economía es una y la misma, para cualquier ideología o concepto que tengamos. El cambio comienza con la transformación de las instituciones y con un manejo adecuado de la democracia dentro del cuerpo social. Pero más allá de esas dificultades que a veces crean las decisiones políticas, la realidad es que el pueblo cubano lucha actualmente con denuedo, para hallar soluciones de cómo administrar, ese conjunto de leyes concomitantes a los mecanismos económicos.

Se manejan las cuestiones relacionadas con el crédito, el mercado y se intentan desatar los nudos que limitan una proliferación de la vivienda, de forma que su desarrollo crezca aparejadamente, con las posibilidades generales de la economía. En este último punto hay más temores que racionalidad y presenta tantos tabúes, como también sucede en la búsqueda de soluciones a los aspectos migratorios, de forma que las regulaciones en éste sentido, ética y moralmente, se correspondan con dicho fenómeno.

La necesidad de que la vivienda no se convierta en una mercancía más, contribuyendo así a complicar las dificultades de la producción, como ocurre en los estados liberales, es una traba inmensa para integrar ese sector de la economía.

Limitando el uso y disposición de la misma, si bien parece proteger a las personas, también es cierto que aplicada con semejante frialdad, no podrá generar una dinámica capaz de contribuir a su crecimiento. Del desarrollo de este sector dependen en gran medida aspectos tales como la  iniciativa, la inventiva y una multiplicación del proceso del trabajo. Porque de igual manera que el Estado no puede controlar y dirigir lo que la población debe comer, calzar y vestir, sin respetar ciertos espacios del mercado, de igual modo la vivienda requiere de consideraciones semejantes, porque esta no es ajena al proceso de la producción. El mercado es ese punto abstracto y a la vez concreto donde se produce el fenómeno de dar y recibir. Encontrar el punto de inflexión que corresponde a la vivienda en esa dinámica, será fundamental para resolver un requerimiento esencial para la vida y formación, de familias sólidamente consolidadas.

Todas estas cosas forman parte del proceso que vemos que está teniendo lugar en Cuba. Las medidas económicas son las noticias del periódico, siempre distorsionadas, pero de algún modo aceptadas e imposibles de ocultarlas. Las noticias que poco o nunca mencionan, son aquellas relacionadas con el debate que tiene lugar y la preocupación a nivel institucional, académico e informativo, respecto a la burocracia y la corrupción que ha caracterizado a un amplio sector de la misma. Sobre todo en lo relacionado con la economía en general, aunque también existe a niveles tales como la medicina y la educación

Estos son asuntos que la prensa debe destacar y en los cuales debe opinar constructivamente. Cuba nunca ha sido renuente a escuchar  y aplicar medidas que favorezcan el mejoramiento de su sociedad.

Otra de las cosas que también deben resaltarse, es que aparejado con este esfuerzo que realiza un pequeño país como Cuba, aún continúan los intentos por parte de personas y grupos poderosos, especialmente en Estados Unidos, para dificultar esas gestiones y esa lucha de la ciudadanía cubana.

Los Congresistas de origen cubano y también Senadores, realizan labores de componendas políticas, haciendo uso de los vericuetos que existen en esa democracia estadounidense, castrada por intereses económicos y grupos de influencia. La última de las aberrantes gestiones de estos señores, están encaminadas a prohibir los viajes de los cubanos para visitar y ayudar a sus familias cuando les plazca o cuando lo requieran.

A pesar que el gobierno de Obama no ha dado ningún paso novedoso con miras a mejorar las relaciones bilaterales con Cuba y mucho menos que de algún modo, ayuden a cambiar el sentido que Cuba le da a su emigración, especialmente la que viaja a Estados Unidos, es cierto que dicho gobierno ha puesto en vigor viejas regulaciones de los años noventa. Estas regulaciones han facilitado los contactos familiares. Los Congresistas y Senadores mencionados, desde que entendieron que Cuba se encamina consistentemente a organizar su Estado, el gobierno y muchas de sus bases institucionales, basándose en las experiencias acumuladas por la humanidad, durante más de cien años en busca de una sociedad justa, se han dado a la tarea de atajar esos esfuerzos, recurriendo a actos de esa naturaleza.

Los cubanos de Miami, especialmente aquellos cientos de miles que viajan anualmente a la Isla, deben tener presente que solamente ellos pueden impedir que triunfen bajezas como esas.

En estos días más de un centenar de vehículos protestaron frente a la oficina del Congresista Días Balart. Es importante que la voz ciudadana se haga escuchar y eso solamente es posible gritando. Caravanas de autos, firmas y llamadas telefónicas son los métodos que la democracia estadounidense tiene. No son de los mejores, pero sí los únicos, por consiguiente, si las personas quieren viajar y hacer con sus vidas lo que quieran en ese sentido, deben utilizar los procedimientos establecidos.

Es de esperar que estos cubanos emigrados, protesten y reclamen de una vez y por todas, sus derechos como inmigrantes.

 

 
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