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| Ayer estuve, por el Hospital Jackson Memorial, en el centro de la Ciudad de Miami, acompañando a una nieta para ser vista por un médico. Desde que doblamos con el auto, desde la Avenida 12, por la calle 14, del nor- oeste, que es la entrada principal y donde está uno de los grandes edificios de parqueos, de varios pisos, empecé a presentir un difícil pronóstico. Cientos de cintas amarillas, conos anaranjados de desvíos de transito, cercas de malas provisionales, en fin todo genero de impedimentos para continuar la marcha tanto en auto como a pié, por todos los alrededores del centro hospitalario. Baje del vehículo a mi nieta y su mamá, mi hija, y les pedí que continuaran a ver por donde podrían llegar a emergencias y que yo las encontraría después de aparcar mi auto. Lo hice 25 minutos después en el cuarto piso, para tomar el elevador fue un desastre, pues solo uno funcionaba. Al fin llegué a la planta baja, y cual fue mi sorpresa al ver desde una pequeña altura en la escalera de salida, a la calle, que estaban destrozando todos los jardines, árboles calles, aceras, y muchos otros lugares, en las afueras del Hospital, con grúas, motoniveladoras, escombros por doquiera y una multitud de trabajadores de la construcción. A medida que me iba acercando al edificio central, que por cierto tuve que atravesar un recoveco para llegar a este, me iba dando cuenta que los ladrillos, a colores y adoquines que adornaban muchos de los pisos exteriores, que habían sido instalados, por decenas de miles, escasos años atrás, los estaban también removiendo para sustituirlos los otros, me imagino. El destrozo era total y los inconvenientes para la locomoción de pacientes y empleados era critico. Finalmente y guiado por una llamada al celular, de parte de mi hija, pude encontrarlas, dentro del salón de emergencias para niños en la parte “Holtz”, de Pediatría, del Hospital. En ese lugar había pocos pacientes y algunos empleados, por cierto, muy amables y profesionales. Al rato fue atendida mi nieta, claro después de haber hecho el pago correspondiente, de acuerdo a su categoría financiera, computarizada en su identificación. Allí estuvimos más de dos horas, después de hacerle algunos exámenes, y enviarla a casa con un tratamiento, pendiente de algunos resultados de cultivos. Lo interesante es que todos y cada uno de los empleados, latinos y anglos, blancos y negros, coincidían en comentar, que nadie entendía cómo un centro hospitalario de la importancia de Jackson, con millonarias dificultades de déficit presupuestarios - más de $ 400 millones – que ha dejado cesante por falta de fondos a cientos de trabajadores y muchas otras cosas contra los empleados y los servicios, se dedique a realizar reformas estéticas de remodelaciones exteriores, incluyendo la remoción de miles de ornamentales losas de pisos y árboles exteriores, que fueron instaladas recientemente. Nada de todo esto tiene que ver con mejorar la calidad que deben tener para la atención a los humanos que les visitan a diario. Era fue una pequeña experiencia personal que les enriqueceré con datos más detallados y ampliados próximamente. ******************************* Hace gran tiempo, que se discute, propone, argumenta de un lado y del otro, la necesidad de aprobar e implantar una ley federal que ponga en su verdadero lugar la seguridad de lo emigrados de otras naciones, sean legales o no. Tal como se privilegia los cubanos que llegan por cualquier vía a Estados Unidos, y se les considera irremediablemente, prófugos de Cuba, aunque su razones verdaderas sean solo buscar nuevos horizontes con mejoras económicas, cosas que no pueden solucionar en su país de origen, al menos por ahora, donde su categoría tercermundista, pobre y sitiado por una potencia cercana, se lo impiden. Ahora bien, los extranjeros, que llegan con metas de triunfar y a la vez ayudar a sus familias en sus países de origen, siempre han merecido que se les ampare y ayuden como seres humanos y no se ha hecho en toda su extensión, aunque se les permite a los niños recibir atención medica y educativa, al menos por ahora. Una sociedad para considerarse de igualdad, tiene que hacer que sus dirigentes se ocupen de lo que no pueden hacer comunidades por si solas. En estos momentos ya hay 250 leyes contra los emigrantes en 40 estados de la Unión, que debieran ser abolidas de un plumazo, si el gobierno federal se dedicara, sin miedos, a solucionar esas fiebres xenofóbicas, como en las épocas de la criminal discriminación pública y nacional que lideraba el Ku Klus Klan, décadas atrás, traídas hoy por los pelos con la nueva ola de los extremistas del Tea Party. Por cierto al respecto les sugiero que se lean el interesante articulo del colega Daniel Shoer Roth, del día de hoy. Les habló, desde Miami, Roberto Solís.
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