LA OPINION DEL DIA
Por: Jorge Gómez Barata
          16 de agosto de 2010

                                  Crisis nucleares: Ayer y Hoy

Cuarenta y ocho años después, una vez en el Golfo de México y otra en el Golfo Pérsico, una historia de horror se repite. La primera fue la Crisis de los Misiles en Cuba y actualmente el peligro ronda a Irán. La cuestión atómica es el denominador.

La Crisis de los Misiles en Cuba fue el más grave de los incidentes político-militares de la Guerra Fría. Esa historia comenzó cuando a mediados de 1962 la Unión Soviética propuso a Cuba instalar misiles nucleares en la isla. Fidel Castro ha dicho que aunque la idea no le simpatizó accedió en el entendido de que se trataba de una necesidad del campo socialista. Su condición fue que el acuerdo fuera transparente. La posición de Nikita Kruzchov fue la de mantener en secreto la operación hasta tanto concluyera el emplazamiento de los misiles.             

Una vez adoptados los acuerdos la Unión Soviética no perdió tiempo. Los efectivos de su agrupación coheteril comenzaron a llegar a Cuba en el mes de agosto de 1962. En total 85 mercantes que realizaron 185 travesías trasladaron los cohetes, así como las tropas y los servicios necesarios para su defensa. Era obvio que a 90 millas de Estados Unidos semejante operación no podía ser ocultada. 

El 14 de octubre de 1962, desde 15 000 metros de altura un avión espía U-2 fotografió las instalaciones coheteriles que eran desplegadas en el occidente cubano. El 16 el presidente Kennedy fue informado y el mismo día formó el Ex Comm, (Comité Ejecutivo del Consejo de Seguridad Nacional) que lo auxiliaría en la toma de decisiones.

El Ex Comm consideró tres variantes: (1) bombardeo masivo sobre las instalaciones coheteriles y la Isla de Cuba. (2) Bombardeo masivo e invasión. (3) Establecer un bloqueo naval, impedir que entrar nuevos materiales nucleares y exigir a la Unión Soviética la retirada de los misiles.

El 22 octubre de 1962, en Estados Unidos se anunció que el presidente Kennedy hablaría a la Nación a las siete de la noche. En Cuba a las 5 y 40 de la tarde de ese mismo día Fidel Castro se dirigió al país y llamó a la ¡Alarma de Combate! El bloqueo naval fue establecido y comenzó la etapa final de la Crisis de los Misiles de 1962.

Mientras en los días siguientes las reuniones, intercambios de mensajes y conversaciones se sucedían con una intensidad nunca vista y los dedos acariciaban los gatillos, un número indeterminado de mercantes soviéticos, protegidos por submarinos se aproximaba al cerco tendido por la armada norteamericana alrededor de Cuba.

El momento en que uno de aquellos buques desobedeciera la orden de detener sus maquinas y los destructores norteamericano abrieran fuego contra ellos era el punto de no retorno.

El día 26 de octubre el primero de una larga fila de naves soviéticas llegó  a la vista del cerco norteamericano. El destructor que lo echaría a piqué ocupó  la posición de combate y su capitán se mantenía en línea, al habla con el presidente de los Estados Unidos a quien comunicó el momento en que la nave soviética detuvo sus maquinas, giró en redondo y emprendió el regreso.

Aunque en aquellos días se discutió si la decisión de detener las naves y retirar los misiles fue adecuadamente negociada y todavía hoy hay personas que estiman que pudo obtenerse más, lo cierto es que en una dimensión histórica, la humanidad fue salvada y pudo vivir otro medio siglo.

Fidel Castro, el único de los estadistas que protagonizaron aquella crisis que sobrevive, con argumentos que ha expuesto exhaustivamente,  cree que la humanidad está otra vez a las puertas de eventos semejantes y llama a una movilización mundial para lograr que el presidente de los Estados Unidos haga lo que se hizo entonces y logre que otra vez la humanidad sobreviva a sus demoniacas invenciones nucleares. Según el líder cubano de equivocarse no tendrá oportunidad para rectificar.

 

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