DESDE  MIAMI
Por:  Roberto Solís
    18 de AGOSTO de 2010        
                                                         COMENTANDO LA NOTICIA
 

     Este comentario se dedica a algo que sucede muy a menudo, una vez por año al menos y se trata da caza de cocodrilos y caimanes De tan lejos como otros estados, Ohio, vienen cazadores experimentados, a la Florida a encargarse de estos reptiles. En estos momentos se calcula que hayan más de 1.3 millones de estos reptiles, lo cuales se esparcen frecuentemente por lagos en barriadas residenciales a través de canales por todo el estado. Miami ha sido ejemplo de estos movimientos de los peligrosos “pieles duras”. Algunos casos se han dado de que han agredido a personas y animales domésticos, debido a su habilidad para deslizarse por cualquier lugar. Hasta en portales de viviendas, piscinas, patios cerca de lagos, y hasta por calles públicas se han visto y ha habido que cazarlos..

 

   La actividad de este tipo de deporte, por llamarlo de alguna forma, cuenta con gente experimentada, pues hay experiencias que hablan de capturas de animales de hasta 12 y 14 pies de largo, aunque los más comunes son más pequeños. Lo curioso de esta  actividad que las armas regulares que se usan son arcos y flechas, claro muy modernos y fuertes, para poder dar en los blancos y traer la presa cerca del bote, halándola con una cuerda que va atada a la flecha y allí proceder al resto para introducirlo dentro. No se permite el uso de escopetas o rifles.

 

   Se otorgaron hasta la fecha 6, 260 licencias,  a un precio de $ 270 cada una. El pasado año se cazaron 7,844 de estos animales, que se permiten desde el año 1988 cuando se creó esta época de caza autorizada y licenciada a la vez, de estos animales.

 

   Los restaurantes que ofertan estas carnes para consumo, compran hoy este alimento entre  $ 8 y $ 15 la libra, cuando antes debían pagar  de entre $ 35 y $ 40, por la misma carne. Los que no están muy contentos son los cazadores con estos precios de venta rebajados.

 

   Todo esto nos trae a colación, una hipotética idea de que debiera tenerse mucho cuidado, en las noches, que son las horas en que logran las mejores piezas, de poderse encontrar alguno de estos reptiles que hayan llegado a ser “mutantes” y se hayan escapado de sus oficinas en las ciudades, sobre todo en al área de Miami, y se haya ido a dar un baño a Los Everglades, sean sorprendidos entonces por un flechazo. A estos transformistas, entre políticos corruptos y reptiles, les alertamos sobre el comienzo de la caza en estos días.

 

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    En esta ciudad, y me imagino que en muchas otras suceda igual, son verdaderos especialistas en alarmar y meter miedo a la gente a través de las pantallas de los televisores y también en la radio y prensa escrita, pero con menor efectos. Basta que usted se acomode con en su preferido asiento, después de una estresante jornada laboral, llena de ideas de poder perderlo todo alguna vez  y cuando se sienta bien relajado y enciende el noticiero de cualquier canal pero sobre todo los de habla hispana, lo primero que se encuentran son noticias donde estuvo envuelta sangre, tiros, puñaladas, golpes, personas heridas o muertas, secuestros violaciones, robos, todo genero de violencia pública y por otro lado y a continuación, noticias de fraudes, malversación, marañas de políticos, oportunismo descubierto, en fin la mayoría en estos casos, delincuentes de cuello blanco, que son también ladrones.

 

   Posteriormente, nos traen esas pantallas chicas, tragedias, tanto dentro como fuera de esta nación,  asesinatos en masa, bombas que matan decenas de personas, terremotos, fuegos, inundaciones mortales y así sucesivamente, la hora  de nuestro esperado tiempo de descanso al llegar del trabajo. Después una coletilla tan pequeña, parte de deportes y cultura,  que parecen imperceptibles, pues ya nuestra mente está rebosada de todo lo peor que ocurre a nuestro alrededor y el mundo entero. Así, con nuestras entrañan revueltas nos llaman a la cena, que mal que bien debemos ingerir, sin darnos cuenta que en ese estado de estrés, pude resultar dañina, pero lo hacemos por estar acorde con la familia al menos a esa hora juntos.

 

   Esta es una de las pequeñas cositas que nos brinda el “sueño americano”, y esto sin contar que a veces el que se sienta a ver los noticieros, no es precisamente el que regresa del trabajo, sino en que está desempleado y llega de regreso de un largo día buscando un empelo que nuca apareció, y se debe enfrentar al mismo panorama. Y sobre todo sabiendo que a esta crisis le falta un buen rato…

 

   Les habló, Desde Miami, Roberto Solís.

 

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