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2 de septiembre de 2011 COMENTANDO LA NOTICIA
Tanto que se critica a algunos desordenes que hacen autoridades locales, cuando cometen excesos en Cuba, y penetran en viviendas regando algunas propiedades de los ocupantes, cuando hacen algún registro. Aquí en Miami, de había decretado una especie de limpieza de delincuentes en las calles, cosa que se hace muy a menudo. En la ocasión de hace un par de días, la prensa publica imágenes de policías del temible equipo SWAT, buscando a un individuo, que al parecer se les había escapado en una barriada. Alguien informa que ese supuesto delincuente, tenía amistades en la casa de en frente a su vivienda, que ya habían registrado buscándolo y también a la droga que se suponía que tuviera escondida. De pronto cruzan la calle, a la otra vivienda, donde se encontraba una viejita sola, entran rompiendo las puestas, y muchos muebles, cuadros, adornos, etc., en fin la casa perecía un basurero cuando estos uniformados abusadores, terminaron su sucia faena. La mujer lloraba recorriendo los daños de que fue objeto por los “vándalos autorizados”, y una sagaz cámara filmándolo todo, cuando ella gritaba “¿Por qué me hicieron esto, por qué me destrozaron la casa?” a alguien se le oye decir en tono bajito: “Esto solo lo hicieron por que se supone que el tipo es amigo de esta familia, díganme ustedes si el hombre hybiera estado aquí y se hubiera descubierto drogas y armas…”, sabe Dios los que le hubiera pa¡sado a esta viejita y su casa. Recuerdos traen hechos parecidos, cuando se repiten a través de los años, en formas similares y entonces la memoria aprovecha par aunar otras cosas relacionadas. En el comienzo de la década de los noventa, la ciencia y la técnica de las comunicaciones públicas, logran realizar debates a través de la distancia. Recuerdo perfectamente, pues seguí el programa, como otros miles, al pie de la letra y el tiempo. Se trató entonces de una entrevista – dialogo, lograda por la periodista María Elvira Salazar, entre el presidente del Parlamento Cubano, Ricardo Alarcón de Quezada, filmado en La Habana, y el entonces presidente de la FNCA, Jorge Más Canosa, desde Miami. Por lo tanto no hay que ir tan lejos como a 300 kilómetros hacia el sur para presenciar estos abusadores espectáculos. Aquí en la capital de la Republica Bananera de Miami, los vemos todos los días y nada pasa. **************************** Me viene a la mente, cuando el conocido Jorge Más Canosa, de la FNCA, desde Miami, se entrevista con el Presidente del Parlamento Cubano desde La Habana, y que moderaba la entrevista, Maria Elvira Salazar. El “Chairman” de la Fundación, habló por primera vez de los desordenes ocurridos en el Malecón Habanero, en una soleada tarde de agosto, cuando calificó de “Una protesta de 10,000 personas adversarias del Gobierno Cubano”, a grupos de curiosos, que no pasaban de unos cuantos cientos, quizás mil, que realmente, se salieron de sus casas a curiosear sobre una lanchita de Regla, que se iba alejando hacia el norte y seguidas de dos conocidas “Griffings” (lanchas torpederas), que no la amedrentaban, sino que las cuidaban de algo malo no pasara a los pasajeros de la lanchita. Aunque después se comprueba que entre estas personas “del Malecón”, había delincuentes que vandalizaban, viraron algunos tanques de basura en medio de la calle, y robaban en tiendas de ropas y zapatos, rompiendo sus vidrieras, así como los parabrisas destrozados de autos, que por cierto ninguno de los carros eran del gobierno. Finalmente la lanchita fue auxiliada por un Guarda Costas yanqui, que aceptó a bordo a los que quisieran seguir hacia Estados Unidos, y los demás que se negaron, volvieron en la lanchita a La Habana. El bullicio terminó, con una verdadera manifestación cuando llegó el Comandante Fidel Castro, en su Jeep, y todo un pueblo se reunió con él con muestras de apoyo a la Revolución. Allí si hubo maleconazo de verdad. Más Canosa, más adelante, vuelve a citar la cifra de asistentes a los que el llamó manifestantes, en 20,000, parece que se había olvidado lo dicho anteriormente. Hasta que finalmente y por tercera vez, la sitúa en 30,000 los protagonistas. Esto fue realmente ridículo. Todo esto nos recuerda que recientemente un par de mujeres se pusieron a tocar con cucharas unas cacerolas, para llamar la atención, en la zona de Cuatro Caminos, donde se encuentra un gran mercado agrícola, en La Habana. Lugar éste lleno de personas a toda hora laborable. Mucha gente curiosa, como las de aquél “Maleconazo”, como le llaman algunos, siguieron a las dos “damas”, que eran arrestadas por desorden público. En la televisión se notan unas escasas decenas de público fanático a estos incidentes, solamente, pero ya los comentarios han ido subiendo de tono y en uno de los canales “Cloacas” de Miami, informaron que ya los expertos acotaron la cifra en unos 1,500 los que “desfilaron, protestando junto a las mujeres detenidas”. Claro que estas manipuladas informaciones son solo dirigidas al sector invidente de Miami. Igualmente sucedió que un incidente ocurrido en Palma Soriano, en la zona oriental de Cuba, dicen haber sido disuelto por la policía usando gases lacrimógenos. En las vistas mediáticas, se notan dos o tres personas tosiendo, pero no se muestran los gases, como en otros lugares del mundo, en que aparecen las nubes blancas de esos gases lanzados por los militares. Escenas estas que no aparecieron en estas noticia supuestamente ocurridas en esa ciudad oriental y filmadas con videos y teléfonos de algunos destacados protagonistas, poseedores de estos equipos entregados como parte de los pocos botines, que les toca de acuerdo a los escasos envíos de recursos desde Estados Unidos. Así son las cosas amigos lectores. Todo se ve distinto de acuerdo al cristal con que se mire. Les habló, Desde Miami, Roberto Solís.
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