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23 de septiembre de 2011 |
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| COMENTANDO LA NOTICIA | |||||||
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Seguimos con la saga del ex Jefe de la Policía de la Ciudad de Miami, Miguel Expósito, quien se sacó una lotería sin billetes, cuando decidió ponerse en contra al alcalde Tomas Regalado, en algunos asuntos locales (las maquinitas de juegos por ejemplo) y además ser objeto de pesquisas sobre algunas irregularidades en ese Cuerpo Militar, que incluían hasta abusos policiales y muertes aparentemente injustificadas, de personas de la raza negra, así como otras cositas. Este hombre en plena facultades en su “segunda edad”, aparentemente muy saludable y capaz de continuar trabajando sin el más mínimo obstáculo, es despedido de la policía, lo cual él no acepta y está en el recurso del pataleo, tratando de recuperar su trono, a través de vericuetos leguleyos. Pero yendo al tema que nos interesa, este “pobre hombre”, si renunciara a su pelea por retornar al cargo, debiera recibir casi $ 907,000 (cerca de un millón de dólares) en compensación por no haber tomado vacaciones, ni haberse enfermado, en todos sus 37 larguísimos años con el uniforme puesto. Cosa esta que le ocurre a la mayoría de los funcionarios públicos, se convierten en superhéroes abnegados a sus trabajos, olvidándose de la cama, sus tiempos libres y su familia. Este funcionario ganaba $ 148,000 anuales, además de ropa y zapatos, auto y sus gastos, celular, seguro de salud para él y su familia, gastos de representación, etc., etc.. Si se retira ahora recibirá unos $ 118,000 anuales, y continuará con el seguro de salud. Después de hacer unas cuentecitas de aritmética elemental, llegamos a concluir que si acumuló tanto dinero por no gozar beneficios, que le otorga la ley, este individuo cogerá juntos unos $ 2,277 semanales, sin nada hacer., solo disfrutarlo. Pero además con lo que recibe de gratificación monetaria de un solo palo, es como si le dieran 318 semanas de descanso acumulados, más de seis años, consecutivos, también sin nada hacer. Hace un par de días hablábamos de los excesos en beneficios que tienen los gobiernos locales, estatales y federales, para sus trabajadores, que son muy por encima de la media de los que laboran en el sector privado. Pero lo que si llama mucho la atención, es que a los funcionarios y empleados que “votan” por hacer mal las cosas, se les premia con estos inmensos beneficios, que sangran la economía de sus organismos y por ende la de los contribuyentes, de por vida. Este hombre militar, con el cual no me une algún lazo de simpatía, ni antipatía, absolutamente, según los hechos, se le cesantea por mandar al retiro a tres policías sin “consultarlo” y no reducir los gastos de horas extras del cuerpo, etc., así que hizo “algo malito” (¿serán estas causas concretas, tan graves?), le dan tres nalgadas y a la calle. Y como premio por su supuesto silencio y aceptación del dictamen de un “jurado”, sin protestar, le premian como a muchos otros, a vivir la “dulce vida”, con las contribuciones de los trabajadores de la Ciudad de Miami. Sigue siendo tremendo negocio, trabajar para cualquier entidad gubernamental en cualquier nivel, sobre todo ahora con una economía en desastre. Aunque lo hagan mal, son muy bien recompensados. ******************************** Hace poco nos recordábamos en una conversación entre amigos, de un periodista investigativo, muy leído y querido por su forma y contenido en sus artículos, siempre con el dedo en la llaga. Jim DeFede, una figura regordeta, nos divertía cuando nos educaba al leerle y finalmente oírle en su hora radial, que durante años nos sirvió de consuelo, de que siempre habrán voces y plumas, al servicio de la verdad. Todos recordamos sus punzantes artículos, del que fuera por algún tiempo, un medio de difusión muy superior a los actuales, el New Times de Miami. Después en el Herald, por unos escasos tres años, en que no le pudieron tolerar que hiriera dañinos intereses especiales de la comunidad y le dejaron fuera. Finalmente lo oíamos por la radio en sus tajantes comentarios, y también en una canal de la televisión local. Jim DeFefe, a quien tanto admiramos, y a quien pude conocer durante la campaña de Magda Montiel, para Congresista por Miami, contra Ileana Ros, hace unos veinte años, sigue vivo, y hablando y hablando. Vaya entonces hasta él nuestro saludo y que siga siendo una alternativa, junto a los pocos que nos hemos atrevido seguir siéndolo, a favor de una inmensa mayoría, pese a todo. Les habló, Desde Miami, Roberto Solís.
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