ESTAMPAS CUBANAS
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Por: Ciro Bianchi
            26 de septiembre de 2011

                                                           Amor y presencia de Pura del Prado

 

Ha aparecido en la Isla, con el sello de Ediciones Caserón, de Santiago de Cuba, un volumen que recoge un manojo de prosas y versos de Pura del Prado. La obra, compilada por la investigadora Nydia Sarabia y que lleva por título Una voz de océano, se complementa con fotos de la poetisa y testimonios acerca de esta mujer que vivió y escribió entre «una orilla de amor y otra de ausencia». De mucha cuenta es asimismo la introducción de la obra. Se reconstruye en las páginas de esa introducción una suerte de memoria de esta mujer que sufrió mucho por su tierra y siguió amándola desde lejos. Es un trozo de vida que se extrajo de las cartas que Pura remitió a un matrimonio mexicano amigo y que Enma Castro Ruz, residente en México con su familia desde hace muchos años, puso en manos de Nydia Sarabia, la compiladora del volumen, que con sumo respeto y cuidado hurgó en esa correspondencia y sacó a la luz pasajes muy interesantes y valiosos.

            Hay en esas páginas una visión del exilio con sus luces y sus sombras. Situaciones y personajes que en la papelería de Pura del Prado pasan con una rapidez vertiginosa a veces, pero que  y que dejan una marca indeleble en el alma de la poetisa de Color de orisha. Sobre este poemario se habla en el recuento. Un exiliado cubano se propuso imprimirlo; sería una edición barata y popular, sin lujos ni hermosa presencia, y Pura del Prado accede al ofrecimiento porque, afirma, «la cuestión es que salga de una vez de la gaveta y circule». Añade a renglón seguido: «Ya me cansé de trece años de silencio por falta de dinero».

            A otro poemario suyo, Idilio del girasol,  alude asimismo. En Miami lo acusaron de escandaloso y hasta pornográfico, pero fuera de esa localidad, que la autora llama «el ghetto», lo elogian y  inscriben a la poetisa como  «la emperatriz del erotismo», una mujer capaz de cantar como pocas al amor apasionado y hacerlo con sinceridad y audacia, delicadeza, belleza y dolor. Dice Pura del Prado en tono de broma: «Le robé la corona a todas las ardorosas, desde Safo y Bilitis hasta Juana de Ibarbourou y Delmira Agostini…»

            Pura vive y sueña en estas páginas. Apunta que de haberse quedado en Cuba sería de las escritoras consagradas y tendría una fama mundial sonada. En Miami, en cambio, si de la acogida no se puede quejar, se hace imposible vivir de lo que se escribe. «Lo que me compra Salvat de un tiro, apenas sale una obra mía, me lo paga al 40%, y el 60% es para él, y sólo me sirve para costear lo que me costó imprimirlo y lo demás viene a chorritos que no me sirve ese dinerito para bisuterías de vez en cuando». Dice en uno de sus textos: «Yo soy emigrante… Yo vine por razones privadas, como el haberme enamorado de un emigrante con el que me casé…»

            Aunque tras la publicación de Idilio de girasol ha vuelto a ser la Pura alegre y chistosa de siempre, la acosa la pobreza y quiere abrirse camino más allá de la poesía e incluso de la letra impresa. Por eso escribe novelitas rosa con el fin de lograr un contrato con la editorial Bruguera. Dice al respecto: «Me verás de rival de Corín Tellado, si Dios lo permite. Me firmaré las novelitas como Esther Pedraza, me da pena usar mi nombre para ese género». También  hace programas televisivos y trabaja en una estación de radio, La Fabulosa. Cuando esta cierra, busca empleo en la revista Réplica con Max Lesnik, el director de Radio Miami. Es esa revista hace traducciones, corrige pruebas y escribe artículos sobre cine, política y arte.

            No pocos cubanos de la emigración se mencionan en las memorias de Pura del Prado. Luis Conte Agüero. El periodista Bernardo Viera Trejo. Fernando Albuerne, el cancionero de Ya que te vas. Estelita Santaló. Helena del Cueto. El poeta Justo Rodríguez Santos. De la académica y narradora  Uva de Aragón —Uva Clavijo, entonces— dice que es una muchachita que está escribiendo muy bien. Del director de Radio Miami apunta: «Ahora tengo que terminarle a Max Lesnik una traducción sobre los Cien cubanos calientes (o importantes) de Miami, uno de los cuales es él».

            Pura del Prado  nació en Santiago de Cuba, el 8 de diciembre de 1931. Hizo en La Habana estudios de Pedagogía que dejó inconclusos. En 1959 se radicó en Miami. Murió el 16 de octubre de 1996, en el hospital de Coral Gables. No quiso, y así se lo pidió  a sus hijos en un poema escrito en 1970, descansar por siempre en tierra extraña. De ahí que su hijo René trajera a Cuba sus restos y los inhumara en el cementerio de Santa Ifigenia, en el  Santiago natal  de la poetisa, que tanto amó y cantó en versos apasionados.

            Habló para Radio Miami, desde La Habana, Ciro Bianchi Ross.          

        

           

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