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22 de
julio de 2010 |
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Hay interpretaciones que se consideran
conceptuales. Dependiendo del lugar desde donde se miren hay interpretaciones que se consideran conceptuales, los presos, en cualquier país del mundo, se categorizan de acuerdo a sus delitos cometidos, ya sean robos, crímenes, terrorismo, en fin una sarta de terminologías que los leguleyos les dan la forma para hacer más sensacionalista el hecho o la persona, de acuerdo a ciertos intereses determinados. En el caso de Estados Unidos, los presos son considerados también en esa forma y claro está, como el poder es quien decide en todo, incluyendo en la justicia, que aquí no es ciega ni mucho menos, el concepto “preso político”, es determinado de acuerdo a acciones relevantes o no, pero que se encuentren enmarcadas en gestos en contra al gobierno de turno o leyes ya establecidas. Esto se divulga y se ejerce presión para que se acepte por la gran mayoría de las naciones “amigas”, siendo parte de la hegemonía y su influencia, que Estados Unidos, ha mantenido durante siglos, por sobre las ideas y acciones, que cada nación pudiera ser capaz de realizar por si misma. Todo se convierte entonces en una costumbre aceptada por los gobiernos y habitantes tanto de América como de otras tierras. En Cuba se han cambiado muchas cosas, incluyendo todo lo que corresponde a la dependencia de su vecino del norte. Muchos han sido los intentos por parte del gigante imperial, para impedir que se realizaran cambios justos en mejoría del presente y futuro de los cubanos. En materia social, cultural, económica, etc., no se han seguido los patrones norteamericanos y eso tiene un precio y un castigo. Muchos son los que de una u otra forma se han usado para penetrar la Revolución Cubana y dañarla hasta que se pudiera regresar a un pasado del tipo de cualquier país del dependiente Tercer Mundo, sobre todo al sur de Rio Bravo. De ahí que en la medida que se fue adiestrando, armando y confiando a todo el pueblo, se fueron arrestando a los que intentaran dañar el proceso, costeados por Estados Unidos, por el cual se derramó tanta sangre y se ha pasado y se pasa actualmente, tantas dificultades. El hacer daño a cualquier cosa que se está logrando en Cuba, por su pueblo, es considerado un acto contrarrevolucionario, calificativo que no se usa en otros lugares, pues para ello hay que hacer una Revolución. Claro que en un país como esa isla, llena de amor patrio, diferenciar los delitos a la usanza yanqui, no se hace nada atractivo ni lógico, ya que el pueblo, durante tantas décadas, ha sabido educarse y entender cada vez más, la aplicación de las leyes. Actualmente existen en Cuba menos de un centenar y medio de presos que han usado determinados medios para dañar la Revolución, que algunos los denominan “políticos”, que es a su vez, dañar a todo el pueblo. Ahora, por segunda vez, se logra que una amnistía les favorezca, gracias a un entendimiento entre la Iglesia Católica y el Gobierno Revolucionario y el apoyo muy especial del gobierno de España. Recordemos cuando a fines de la década de los setenta se lograron liberar a 3,600 prisioneros de ese tipo de delito, pero en esa ocasión gracias a la intervención de una representación y buena voluntad de los emigrados cubanos, que lograron la atención de las autoridades cubanas. Ahora hasta Amnistía Internacional, reconoce diferencias entre algunos elementos detenidos que fueron desestabilizadores, pero que a su vez cometieron delitos comunes y es precisamente por estos que se encuentran tras las rejas hoy. No podrán ser incluidos en los arreglos logrados de liberación. Tampoco los que hicieron con sus acciones daños y muertes a personas. En este caso se encuentran algunos de los prisioneros. Pero hay una ceguera política en algunos de los que se deberán quedar, pues no están presos. Se trata de por ejemplo, de Elizardo Sánchez SantaCruz, más conocido por “El Camaján”, que ha llegado a abogar por esos terroristas y criminales, diciendo que las muertes ocurrieron de manera “casual”. Tremendos son los lidercillos con que cuentan los adversarios al Gobierno Cubano. No se terminan de dar cuenta que Cuba no es Estados Unidos, donde los terroristas deambulan por las calles, libres como el resto de la población. Según declaraciones de Ricardo Alarcón, Presidente del Parlamento Cubano, quien se encuentra precisamente en Europa y la Cancillería española, se pretende liberar a todos los presos que de una u otra forma estén cumpliendo cárcel, por delitos contra la nación y no solo a los que lo están por recibir dinero e instrucciones del Gobierno Americano, para seguir la tarea de desestabilización del país. Se exceptuarán solo los que estuvieron involucrados en hechos violentos de sangre y muertes. En esta oportunidad, esta amnistía tiene connotaciones mucho más serias, pues la Iglesia, ha servido de intermediaria y ha ganado con ello la posición de embajadora de buena voluntad, del pueblo cubano, ante el mundo, honor que no todos pueden recibir. Cada vez se reduce más el espacio de los anti-cubanos, sobre todo los radicados en el Sur de la Florida y sus líderes en el Congreso, que por cierto algunos están viajando a España, parece que para apaciguar lo ánimos de los recién liberados, que muestran inconformidad por no ser recibidos como en Miami. De todas formas el Gobierno Federal, ha declarado a través de su oficina diplomática en La Habana, que no alterará sus métodos de otorgar visas a los que deseen emigrar hacia su país, y que las puertas de esa Oficina, están abiertas para recibir cualquier solicitud para viajar, pero con carácter igual para todos, sin excepciones, incluyendo los presos liberados y sus familiares. Parece que algunas cositas estarán cambiando y esperen que habrán algunas sorpresitas que serán muy bien acogidas. Les habló, en La Opinión del Día, Roberto Solís.
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