Desde Miami

Por: Roberto Solís
      25 de agosto  de 2011
                                                     COMENTANDO LA NOTICIA

 

Muchos años han transcurrido desde que en Cuba se cambiaron las cosas para comenzar con una Revolución que dio al traste con la dictadura batistiana en enero de 1959. Desde entonces los Estados Unidos, país muy cercano por mar, comienza a elaborar y ejecutar planes desestabilizadores contra el nuevo gobierno, que contaba con un amplio apoyo nacional, pero que no iba camino de continuar siendo una seudorepública, a cargo del embajador norteamericano de turno. La historia de dependencia absoluta se cambiaba día a día. El impero entonces incrementa sus penetraciones y creaciones de obstáculos, hasta convertirlos ya en actos agresiones terroristas materialmente dañinas para la isla y sus habitantes.

   Aquí es, y bien temprano por cierto,  cuando se conoce por vez primera lo que significan los actos de sabotajes, atentados a la economía cubana,  a sus estructuras, a sus bienes y personas. Todo esto se convierte en “terrorismo”, temible palabra que se cosecha en la nación y contra ella, por la tenebrosa CIA, norteamericana.

   Los años han pasado a más de medio siglo, los daños han sido incalculables, incluyendo en estos el más grande de todos, y  de criminal terror: “El bloqueo económico y comercial” contra todos los cubanos, impuesto desde hace casi medio siglo. La lista de las agresiones y los intentos de magnicidios,  se cuentan por cientos, ejecutadas por los gobiernos de turno y su poder detrás de sus tronos: la CIA.

   Hoy vemos como en Nueva York, el segundo territorio más populoso del país y donde se anidan las colonias más diversas del mundo emigrante, se fragua un hecho sin precedentes, según la prensa matutina, con un título de : “Unidad antiterrorista especial espía a grupos éticos en Estados Unidos”, se informa de que la siniestra CIA, junto a la Policía en las localidades, planea y ya ejecuta en algunos sectores, la persecución a personas y supuestos grupos sospechosos de poder cometer actos de terrorismo, aun sin elementos de causa.  

   Todo este engranaje, es parte de las respuestas que,  agresivamente, los gobiernos de esta nación han emprendido, contra todo lo que considere, aunque se equivoque, como acto hostil y hasta premeditado contra la sociedad. No importa causas ni consecuencias. Todo esto después de los criminales actos del 11 de setiembre del 2001, contra instituciones y vidas norteamericanas en esa “Babel de Hierro”, por elementos cuyas identidades,   aun no se han podo demostrar con  una convincente saciedad,  así como sus causas tampoco, aunque sus consecuencias- dos guerras por el control de mucho petróleo - son arto conocidas por todos.  

   La arremetida, contra los ciudadanos de diversos países, fundamentalmente los considerados por la “nomenklatura yanqui”, como países que apoyan y solventan al terrorismo, donde se incluyen Cuba, y algunos países árabes, justificarían cualquiera de estas acciones anti populares.

   Llegando al tema de Cuba. Si esta nación, como explicaba nuestro Duende,  de Radio Miami,  en días pasados, es considerada un  país “terrorista”, y donde no se interroga con perspicacia,  ni se controlan o se registran a sus visitantes y viajeros que la visitan y regresan,  por  centenares de millares, anualmente, en los aeropuertos, hace que no juegue  la peste con el mal olor y todo sea una cuestión de complacencia política, como ya es larga costumbre,  a poderes especiales.

   La Policía y la CIA, utiliza una vigilancia estricta contra mezquitas árabes, sectores y guetos donde habitan estas personas, negocios pequeños e importantes, extra mares,  en fin es toda una guerra fría, sicológica y sublime contra estos grupos de personas en toda la nación.

   Pero nos asaltan muchas dudas. La comunidad cubana en esta nación ya sobre pasa de un millón de personas y principalmente en el Sur de Florida y Miami, como su simbólica capital, viven más de 850,000 cubanos, de todas las categorías sociales y hasta políticas. Con poderes especiales y sin ellos.

   Sin embargo en estas áreas no se vigilan a los isleños, como a los árabes, aun sabiendo y  muy comprobado por cierto,  que entre estos habitantes, hay un gran listado de elementos que aunque respondieron y responden aun, a las autoridades criminales de la CIA y otras instituciones agresivas  del terror norteamericano, y que  muchos casos son parte de esta sociedad y hasta son virtualmente elogiados y admirados por algunos iguales, se sabe que tuvieron participaciones muy activas con sus grupos de “acción y sabotajes”, en agresiones a partes civiles de la sociedad cubana, ocasionando muertes y cuantiosos daños materiales. Estos seres criminales, deambulan provocadoramente entre comunidades del área, sin ser molestados para nada, liderados por su jefe más peligroso, Luis Posada Carriles, a quien muchos están casi seguros, que le temen hasta las autoridades norteamericanas de más alto nivel, por lo que sabe el degenerado asesino.

   Sin embargo cuando grupos de cubanos dignos, se dedicaron a vigilar estos movimientos e informar de sus actividades a las autoridades norteamericanas, en cumplimientos de previos acuerdos entre gobiernos de ambas partes, (los más importantes después de la Crisis de Octubre del 1962), evitando de esta forma muchos, tantos como más de 170,  atentados variados contra la isla, estos cubanos fueron arrestados y condenados, en un juicio tipo Circo Romano, por considerarlos espías de Cuba. Esta es la justicia norteamericana en toda su dimensión.

   Antonio, René, Fernando, Gerardo y Ramón,  junto a muchos integrantes de la sociedad cubana en ambas orillas, se estremecen de impotencia, al conocer de estas  nuevas noticias tan aberrantes, donde se autoriza legalmente en una “Unidad Especial”, a la CIA y la Policía, arremeter,  con toda la xenofobia existente en el país, contra personas individuales, mientras se permite descaradamente que unas,  permanezcan injustamente en prisión con motivos similares, y otras, verdaderas amenazas terroristas, disfruten sus privilegios cubanistas, en las calles.

   Les habló, desde Miami, Roberto Solís.  

 

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