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Christophe Oberlin es un cirujano especializado en microcirugía
y en cirugía de la mano, responsable de misiones de cirugía
reparadora de las parálisis entre los heridos palestinos desde
diciembre de 2001 y profesor de varias universidades. Tiene un
centenar de publicaciones y dos libros traducidos al inglés y al
chino. Es responsable de dos licenciaturas de universidad. |
Gaza asediada: testimonio de un cirujano
por Silvia Cattori
Red Voltaire | París (Francia)
| 18 de julio de 2011
Chroniques de Gaza 2001-2011 es una de
esas obras que conmocionan y cuya lectura cambia al lector. En una
sucesión de capítulos muy cortos su autor, el cirujano francés
Christophe Oberlin, nos hace descubrir por medio de pequeños toques y
en un lenguaje simple y sobrio la emocionante humanidad de un pueblo y
el valor con el que afronta el cruel asedio que le impone el ocupante
colonial israelí con la cobarde complicidad de la “comunidad
internacional” y de nuestros principales medios de “información”.
No hay patetismo, sino que una sucesión de episodios y de experiencias
en contacto con personas afectadas por la violencia desvelan la
terrible realidad cotidiana. Christophe Oberlin responde aquí a las
preguntas de Silvia Cattori.
Silvia Cattori: Su relato es muy apasionante [1]. Nos hace
entrar en la vida cotidiana de estas familias asediadas, expuestas a
todo tipo de dificultades, que sobreviven y se rehacen volviéndose
hacia el futuro haga lo que haga Israel. Se comprende que desde que
usted llegó a Gaza en diciembre de 2001 haya visto con incredulidad a
los aviones del ejército israelí surgir a baja altura, atravesar la
barrera del sonido y arrojar bombas sobre una población pacífica. Diez
años después de ese primer contacto con la violencia, ¿qué ha cambiado
en su percepción?
Christophe Oberlin: Lo que ha cambiado es que hoy hago una
correlación entre lo que veo sobre el terreno y lo que nos dicen
nuestros medios de comunicación y nuestros políticos. Su manera de
presentar los hechos raramente se corresponde con lo que constato
sobre el terreno. Esto me irritó, así que anulé la suscripción a
ciertos periódicos, dejé de leer y de escuchar la información en la
radio y la televisión. Prefiero una información de calidad a través de
otras fuentes.
Silvia Cattori: Se comprende que muy rápido el cirujano que
fue a Gaza para salvar vidas fue llevado a reflexionar sobre el
trasfondo de estos reiterados baños de sangre tras tenerse que
enfrentar a tanto cuerpos mutilados. Dar testimonio de lo que usted
había visto y restablecer una información que nuestros medios de
comunicación habían sesgado, ¿no era para usted una forma de devolver
la justicia y la dignidad a este pueblo?
Christophe Oberlin: Está muy claro. Y es la razón por la
que desde hace años reacciono, escribo pequeños testimonios y acepto
dar conferencias. Durante decenas de años he ido a operar a otros
países sin sentir nunca necesidad de expresarme. Pero cuando uno
descubre que los acontecimientos que uno ha vivido son deformados
completamente, entonces se enfurece. Después de la agresión israelí de
2008/2009 me invitaron a expresarme en un plató de [la cadena de
televisión francesa] France 24. El título que se había dado al
programa era “¿Ha habido crímenes de guerra en Gaza?” Estos
signos de interrogación estaban completamente fuera de lugar, lo mismo
que el hecho de saber si los muertos y heridos eran o no combatientes.
Al haber estado en el lugar yo había podido ver que [entre los muertos
y heridos] prácticamente sólo había civiles, familias enteras.
Por consiguiente,
en este contexto de desinformación estamos obligados a tomar la
palabra para decir lo que realmente pasó. En lo que concierne a
los medios de comunicación, se ve claramente que hay una censura,
una autocensura, y que no les interesa lo que dicen o escriben los
raros testigos que hay sobre el terreno.
Silvia Cattori: Al hilo de las páginas se descubre a
unos personajes desgarradores, como el cirujano Fayez. A través de
su trayectoria resulta impactante ver que este pueblo
constantemente perseguido vive sin odio ni resentimiento hacia sus
opresores. Y sorprendentemente optimista. En su opinión, ¿de dónde
saca la fuerza para mantener esta extraordinaria vitalidad y
humanidad?
Christophe Oberlin: Creo que forma parte del fondo de
humanidad que es inherente a cada individuo. Todas aquellas
personas que han vivido en estos infiernos tienen relatos
idénticos. Primo Levi da ejemplos de ello. Cada uno de nosotros
tiene unas capacidades de resistencia absolutamente
extraordinarias que se desvelan en condiciones extremas. No es
algo particular de Gaza. En mi opinión no hay poblaciones que
resisten mejor que otras. Pero no es menos cierto que son
admirables la resistencia y el aguante de los que la población de
Gaza da muestra. Respecto a Fayez, recuerdo una mañana que estaba
bastante abatido: “He pasado una mala noche. Mi cuñada ha
muerto esta noche de un cáncer de mama. No sé cómo decírselo a mi
mujer”, dijo de pasada. En nuestros países tenemos medios para
detectar estos cánceres y de salvar a la mayoría de los pacientes.
Allí no. Es una lección para cada uno de nosotros la simplicidad
con la que estas personas asediadas por el ocupante hablan de su
vida cotidiana, que las enfermedades para las que no tienen medios
de curar hacen que sea aún más atroz.
Silvia Cattori: ¿Con qué secuelas salen, en particular
los niños?
Christophe Oberlin: Puede resultar sorprendente que no
haya más personas que pierden la razón. He hablado con Maryvonne
Bargues, una médica psiquiatra que ha trabajado durante años con
familias que vivían en ese entorno, hacinadas en diez metros
cuadrados y cuyos hijos y parientes cercanos habían sido
gravemente heridos o muerto. Su constatación es sorprendente. A
pesar de las condiciones de vida espantosas hay unas
recuperaciones psicológicas impresionantes. Si uno se pasea hoy
por las calles de Gaza, nada más salir de una semana de bombardeos
que han causado muchos muertos y heridos, se tiene la impresión de
una población que vive en estado de paz.
Silvia Cattori: Son muy elogiosas sus descripciones de
personalidades de Hamás, a las que usted ha conocido bien. Se
comprende que usted haya establecido unos vínculos de confianza
recíproca con estas personas con unos destinos fuera de la norma
que a pesar de los dramas que han vivido, han seguido siendo
plenamente humanas. Por ejemplo, es muy impresionante el retrato
que usted hace del cirujano y responsable político, Mahmoud Khalid
al-Zahar. Esto contrasta singularmente con la imagen tosca,
incluso execrable, que sistemáticamente se nos ofrece de él.
Viendo la caricatura que han hecho de él los periodistas que, como
usted, han tenido ocasión de conocerlos, ¿que le inspiró eso?
Christophe Oberlin: Me sentí escandalizado y sigo
estándolo. De hecho hay que saber que las autoridades israelíes
tienen que acreditar necesariamente a los raros periodistas
occidentales que van a Gaza. Para mí está claro el criterio de
acreditación [2]: se acredita a los periodistas de los que los
israelíes tienen la seguridad de que van a denigrar todo lo que
haga Hamás. Tuve ocasión de observar muchas veces esto que estoy
afirmando. Hasta ahora nunca he visto a un periodista autorizado a
entrar en Gaza por el paso de Erez escribir un artículo que
describa con objetividad lo que se ha hecho bajo la administración
de Hamás.
Silvia Cattori: Esto nos obliga a preguntarnos por los a
priori de estos ideólogos que en el seno del movimiento de
solidaridad, debido a que no les gustan los barbudos, han
privilegiado el campo de los “laicos”, de esta Autoridad Palestina
“moderada” a la que ellos consideran la única representante
legítima del pueblo palestino [3]. ¿Le han hecho reproches y le
han pedido explicaciones sobre la carta de Hamás a la que
generalmente califican de antisemita [4]?
Christophe Oberlin: Por desgracia, hay muy pocos
reproches directos. Lo lamento porque es más interesante tratar de
convencer a quienes no son de la misma opinión. Simplemente,
quienes no están de acuerdo con lo que digo o escribo no me
invitan. La manera de luchar en el seno del movimiento de
solidaridad contra quienes dicen cosas positivas sobre la gestión
política de Hamás es marginarlos. Finalmente, a su escala, su
manera de comportarse apenas es diferente de la que conocemos con
los medios de comunicación. A pesar de todo, regularmente se me
invita a dar conferencias en las provincias francesas. Ahí los
militantes tienen cierta independencia respecto a París, sede del
movimiento. Dicen que me invitan porque les interesa conocer todos
los puntos de vista, al tiempo que saben que su dirección no me
aprecia. A través de estos encuentros con el público me doy cuenta
de que cuando uno describe los hechos y lo siente de buena fe, se
le cree. En Chroniques de Gaza sólo cuento hechos
rigurosamente exactos con el mínimo de apreciaciones personales.
Creo que los hechos hablan por sí mismos y es tarea de cada uno
sacar conclusiones.
Sobre la carta de Hamás, no he tratado de convertirme en un
especialista de la cuestión pero resulta que desde 2001 cada vez
que volvía de Gaza me pedían que hablara de lo que ocurre ahí. De
una conferencia a otra me hacen preguntas y eso me obliga a
profundizar mis conocimientos. Esto me llevó a pedir a mis
interlocutores de Gaza que se explicaran, sobre todo en relación a
esta cuestión de la carta de Hamás, algunos de cuyos aspectos se
han considerado inaceptables entre nosotros a justo título. Se me
dijo que esta carta, que data de 1988, la escribieron determinadas
personas, que después Hamás se convirtió en un partido político y
que desde 2006, cada vez que había elecciones había un programa
claro que se podía consultar y que era la referencia. Y que, en
consecuencia, está carta ya no era válida.
Dicho esto, me gustaría ampliar un poco el debate. Esta manera de
basarse siempre en la acusación de antisemitismo que permite
arrojar instantáneamente el anatema sobre todo lo que tiene que
ver con Palestina en cuanto hay una frase o una palabra que
molesta es una forma de proceder muy desleal si se tiene en cuenta
el hecho de que los palestinos, familias enteras de los cuales
fueron diezmadas por los judíos y expulsadas de sus hogares en
1948, lo han perdido todo. En cuanto se pronuncia la palabra
“judío” en Occidente, hay oídos que están alerta [5]. Pero de
todos modos se creó un Estado judío en nombre del judaísmo, de la
conciencia judía. Y en nombre de un Estado que se proclama judío
las autoridades israelíes persiguen a todo aquello que no es judío.
Por lo tanto, pedir a los palestino que ha sido golpeados en su
propia carne que no digan que no les gustan los judíos es un poco
fuerte. El hecho de que pueda haber lo que consideramos “deslices”,
en mi opinión es algo completamente venial en relación al destino
que han tenido. Es absurdo reprochar a este pueblo al que se
oprime en nombre del Estado judío llamar “judío”a su opresor. Este
delito de antisemitismo que se busca detrás de cualquier palabra
es algo profundamente desleal. |
Silvia
Cattori: Usted describe con una rara objetividad las
circunstancias en las que Hamás se vio llevado en junio de 2007 a
intervenir contra los mercenarios de Fatah, financiados y armados
por Estados Unidos de acuerdo con Israel, para desbaratar el plan
secreto que debía llevar a su liquidación. También en relación a
esto hay un abismo entre lo que usted observó sobre el terreno y
lo que informaron los “enviados especiales” acreditados por Israel
o los partidarios de Fatah [6]. Se habían puesto todas las pruebas
sobre la mesa, pero los periodistas del establishment siguen
ignorándolas. Oír que se imputaban las violencias a las fuerzas de
Hamás y no al plan criminal de Fatah debió de provocar una enorme
cólera a la gran mayoría de los palestinos que no colabora con el
ocupante. ¿Para qué debían servir estas mentiras si no para
legitimar que se siguiera con las ofensivas del ejército israelí
contra Hamás y para mantener el poder de la Autoridad Palestina?
Christophe
Oberlin: Es una historia desoladora. Pero también es una
historia que se repite. En relación a la guerra de independencia
argelina, por ejemplo, la resistencia recibió un fuerte apoyo de
una parte de la izquierda y sobre todo de los comunistas; y en
cuanto se vio que la Argelia independiente no iba a bascular hacia
el campo socialista, hubo varias deserciones. Siempre en Argelia,
en 1992, son los mismos que apoyaron lo que púdicamente se llamó
“la interrupción de proceso electoral”, en realidad un
golpe de Estado militar apoyado por los occidentales cuyas
consecuencia fue una guerra con 100.000 muertos. Con la victoria
electoral de Hamás se vio como se reproducía instantáneamente el
mismo fenómeno. Recuerdo una tribuna libre escrita por un notorio
sionista titulada Hamas, “l’ennemi commun”. En la última
fiesta de L’Humanité, me vino a hablar un militante que apoyaba
una pequeña actividad asociativa en Gaza “a condición de que
siguiera estando en un marco laico”.
Pretender ir a hablar de laicismo a un país donde el 95% de la
población tiene sentimientos religiosos está completamente fuera
de lugar. Hay que saber si se quiere ayudar a una causa porque
vale la pena o imponer un “modelo”. Ha llegado a ocurrir que
militantes que querían invitarme a hablar del libro se enfrentaran
en el seno de su comité con “laicos” que no querían oír hablar de
Hamás. ¡Despreciar a Hamás es despreciar a la población que la ha
elegido! Gaza hoy es indisociable del voto a Hamás. Y limitarse a
hablar de Cisjordania es ir en el sentido estadounidense-israelí
de apoyo ciego a la “Autoridad Palestina”… aunque se sabe que unas
elecciones libres hoy en Cisjordania probablemente darían la
victoria a Hamás.
Silvia Cattori: El capítulo de su libro titulado “Sara”
es muy fuerte. Deja atónito. Reunidos en el velorio de una anciana
que resulta ser la madre de Mohammed Dahlan [7], cuadros de Hamás
discuten cortésmente con partidarios de Fatah. Este tipo de
episodio sorprendente, esta ausencia de animosidad por parte de
los cuadros de Hamás, cuyos militantes son torturados y arrojados
a la cárcel en Cisjordania por las fuerzas de seguridad de Fatah,
¿dejan augurar que mañana sea posible una reconciliación, a pesar
de las traiciones?
Christophe Oberlin: He asistido con frecuencia a
escenas de este tipo. Una vez me encontré en una familia en la que
se reunían a la misma mesa miembros de Hamás y uno de sus primos
al que pagaba la dirección de Fatah para que no fuera a trabajar
[8]. Yo estaba estupefacto por el clima que reinaba. No había más
que pequeñas pullas, sin maldad. Todo se decía en un tono de
humor. Esta fraternidad entre palestinos ya la había observado en
las elecciones que llevaron a Hamás al poder y continúa hoy. Creo
que es posible una reconciliación. No hay reivindicaciones de odio
entre Fatah y Hamas. Es una disputa de jefes. La Autoridad
Palestina ni siquiera representa a la base de Fatah. Es una falsa
disputa. A nivel de los electores no existe animosidad entre Hamás
y Fatah. Si se organizaran elecciones en unas condiciones
electorales normales se desarrollarían de una manera tan pacífica
como en 2006.
Silvia Cattori: Una vez más no se puede dejar de pensar
que Israel no hubiera podido llegar tan lejos en el horror si los
ideólogos que dictan la línea política en el seno del movimiento
de solidaridad en vez de apoyar al campo de Fatah y de quienes
optaron por la colaboración con el ocupante hubieran apoyado
claramente el campo de las fuerzas que, como Hamás, rechaza esta
vía y sigue reivindicando el derecho de los palestinos a resistir
a la ocupación. ¿Acaso no le han puesto las cosas más fáciles a
Israel y prologando el sufrimiento del pueblo palestino por medio
de este tipo de extraña mala unión?
Christophe Oberlin: Por supuesto que han hecho más
fáciles las cosas a Israel. Dicho esto, no creo que se hubiera
podido contener la escalada de violencia a la que asistimos.
Cuando se ve lo que está pasando hoy que, todo lo deja suponer,
llega hasta el asesinato intencionado de internacionalistas [9],
cuando se ponen estos hechos en paralelo con lo que los palestinos
sufren desde el inicio de la colonización judía en Palestina, creo
que, por desgracia, el proyecto sionista debía pasar
necesariamente por esta violencia, por una violencia cada vez
mayor.
Silvia Cattori: En resumen, la elección de Hamás en 2006
fue en muchos aspectos un momento de verdad que permitió desvelar
unos compromisos contra natura, también en lo que concierne a las
ONG. Usted cuenta que fue excluido por dos grandes ONG francesas
que nunca protestan públicamente cuando sus equipos médicos son
expuestos a las humillaciones y hostigamientos de las autoridades
israelíes. ¿Podemos saber el nombre de estas ONG y qué pretextos
han aducido para privarle a usted de su financiación?
Christophe Oberlin: Se trata de unas ONG que, por otra
parte, hacen un buen trabajo: Médicos del Mundo y Ayuda Médica
Internacional. Son dos grandes organizaciones, al menos la
primera, que implican unas administraciones enormes. Hay ahí unos
retos de poder importantes. Para acceder a la presidencia, a los
puestos altos, los candidatos están dispuestos a todo tipo de
compromisos. Sus responsables no quieren que sus equipos se
expresen. Respeto esta postura pero en lo que concierne a
Palestina, donde los equipos médicos sufren regularmente el acoso
y las humillaciones de las autoridades israelíes, no acepto
callarme. Hay casos en los que es imperativo reaccionar.
Ha habido incidentes debidamente documentados y notificados pero
Médicos del Mundo se negó a protestar. Por ejemplo, el caso en el
que uno de mis colegas, que estaba en una ambulancia con un herido,
recibió disparos israelíes en un checkpoint a pesar de que justo
antes había recibido autorización para pasar. Otro ejemplo, cuando
la policía de fronteras nos confiscó al llegar al aeropuerto Ben
Gourion el material médico muy costoso e indispensable que
llevábamos a Gaza; o incluso cuando se nos pidió pagar la tasa de
productos de lujo, lo que es ilegal porque se trata de material
médico humanitario, cuando los miembros de nuestros equipos son
humillados, acosados y bloqueados en cuanto tienen un nombre árabe.
Nunca hay protestas. |
Silvia
Cattori: Usted cuenta que desde los primeros momentos de la
ofensiva israelí de 2008 cirujanos de diversos países árabes y
musulmanes conmovidos por la carnicería, entre ellos unos sesenta
egipcios, se precipitaron a Gaza entrando por los túneles y que se
pusieron a operar enseguida. En su libro dice haber estado muy
impresionado por la competencia y eficacia con la que operaron a
heridos muy graves y el notable papel desempeñado por estos
médicos anónimos, a los que califica de “humanitarios sin
espectáculo”. ¿Pone usted sus esperanzas en esta solidaridad
discreta y sin condiciones que contrasta con la torpeza de
nuestras ONG?
Christophe Oberlin: Completamente. Daba una impresión
de fuerza extraordinaria ver a todos estos cirujanos altamente
cualificados y altamente competentes, que habían acudido a Gaza
simplemente porque les habían llamado sus colegas y que afirmaban
que se iban a quedar “mientras se les necesitara”. Recuerdo haber
pensado entonces que tenía ante mí al relevo del Egipto de Mubarak.
Silvia Cattori: En el capítulo de su libro titulado “Clamor
sobre lo humanitario” hace una constatación muy inquietante.
Siente que el cerco se cierra [10]. Esto deja pensar que las
autoridades israelíes buscan hacer cada vez más difícil la
autorización de entrada en Palestina imponiéndoles unas
condiciones cada vez más exigentes. ¿Cree usted que irán hasta
privar a la población de Gaza de toda asistencia médica [11]? ¿Qué
preconiza usted para impedirlo?
Christophe Oberlin: Los recientes asesinatos del
militante italiano Vittorio Arrigoni en Gaza y del actor
israelo-palestino Juliano Mer Khamis en Hébron [12] me
estremecieron. No se puede dejar de pensar en la mano de Israel
detrás de estos asesinatos. Para demonizar a los Palestinos y para
acabar con el apoyo de la opinión pública internacional, ¿qué
mejor manera que hacer asesinar a dos figuras carismáticas entre
los pacifistas y endosarr a palestinos manipulados un crimen del
que no son responsables? Da miedo. Hay en ello una escalada que
debe permitir a Israel provocar en todo el mundo un sentimiento de
horror en relación a Hamás. Y cada uno se dice: yo podría ser el
próximo. No sería la primera vez que al más alto nivel del Estado
israelí se toma la decisión de hacer asesinar a internacionalistas.
Ya ha habido periodistas asesinados [13] y otros que han estado en
la diana, como Jacques-Marie Bourget [14]. Hubo el ataque de la
marina israelí contra la “Flotilla de la Libertad” en mayo de 2010
que causó la muerte de 9 activistas humanitarios. En el puerto de
Gaza se acaba de erigir un monumento a su memoria.
Temo ver en ello un signo de endurecimiento israelí que puede ir
hasta organizar asesinatos selectivos para hacerlos pasar después
por asesinatos cometidos por Hamás. También se puede pensar que se
trata de una crispación última de un poder al que se ha puesto
bajo la presión de los movimientos de protesta contra los que
pierde influencia.
Silvia Cattori: Durante estos trágicos años usted
asistido a escenas de una crueldad insoportable. Estaba ahí cuando
los soldados israelíes dispararon deliberadamente contra el cuerpo
de un joven cámara palestino que estaba en el suelo [15]. ¿Qué
sintió cuando se encontró frente a este joven paciente que al que
se le acababan de amputar ambas piernas?
Christophe Oberlin: Soporto ver heridos muy graves en una
sala de operaciones, pero ver ejercerse la violencia fuera de este
marco, incluso en el cine, me resulta insoportable. Cuando vi a
Mohamed Ghanem en el hospital, no estaba simplemente asqueado por
el sadismo del soldado que había disparado media docena de tiros
contra el cámara que estaba en el suelo (los medios árabes que
estaban allí lo filmaron todo), también estaba avergonzado porque
sabía que no habría ni investigación ni sanciones.
Durante 15 años he tratado traumatologías graves. Especializado en
la reparación de traumatismo graves, la microcirugía de las venas
y de los nervios, traté en las salas de operaciones a personas que
trataban de suicidarse arrojándose a las vías del metro.
Evidentemente se siente compasión cuando se ve a un hombre joven
con unas heridas espantosas en una sala de operaciones. Pero uno
está ocupado en reflexionar, en decidir qué conducta hay que
seguir, en detener la hemorragia para salvar la vida del paciente.
En ver qué se puede hacer para preservar la función y finalmente
en operar. Las operaciones son muy largas y hay que pararla porque
el paciente no está bien, hay que renunciar a la reconstrucción o
hay que amputar. Eso forma parte del adiestramiento médico. Son
nociones que he aprendido.
Cuando se ve llegar a estos heridos muy graves, uno se concentra
en ocuparse de ellos. Durante la agresión israelí de 2009 vi a
cirujanos palestinos que no podían más, venirse abajo,
desmoronarse, pero fuera de las salas de operaciones. En la
urgencia todo el mundo trabaja bien, sin pánico, y para nosotros
también es una lección. Pero hay imágenes, escenas que te marcan
de forma indeleble, como marcan a los palestinos. Ellas son las
que construyen la resistencia.
Traducido del francés por Beatriz Morales Bastos (Rebelión)
[1] “Chroniques
de Gaza 2001-2011”, Christophe Oberlin, Editions Demi-Lune,
2011.
Su primer libro, “Survivre
à Gaza”, biografía de Mohamed al-Rantissi, cirujano palestino
hermano del dirigente histórico de Hamás asesinado por Israel,
marcó las mentes. En efecto, permite comprender la increíble
trayectoria de gran cantidad de licenciados que viven en Gaza y
que tuvieron que demostrar un valor y una voluntad increíbles para
lograr acabar sus estudios y ejercer.
En nuestra opinión Chroniques de Gaza 2001-2011 , Survivre à Gaza,
y el libro de Ziyad Clot “Il
n’y aura pas d’État palestinien” (Max Milo Editions: París,
2010) son tres testimonios fundamentales entre los libros escritos
en francés.
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[2]
El canet de prensa israelí, que facilita a los periodistas los
desplazamientos por Cisjordania, lo concede un “Servicio de prensa”
situado en Jerusalén Occidental. Este servicio depende de Defensa,
de los servicios de propaganda militar y de los servicios de
inteligencia israelíes. La autorización para entrar en Gaza sólo
se concede con cuentagotas. En junio de 2006, durante la ofensiva
militar que causó cien muertos y cientos de heridos en el norte de
Gaza, los oficiales del Servicio de Prensa nos negaron el permiso
de entrada en Gaza mientras veíamos que ese mismo día se lo
concedían a periodistas de medios cuya parcialidad a favor de
Israel estaba garantizada.
[3] Tras las elecciones de enero de 2006 Hamás obtuvo la mayoría
absoluta de los escaños en el Consejo Legislativo Palestino. La
Autoridad Palestina de Ramala, es decir, el partido Fatah que
había perdido las elecciones, no dejó el poder a pesar del hecho
de no tener ya el poder. Siguió recibiendo órdenes de Israel y de
Estados Unidos . El presidente Mahmoud Abbas no tiene ninguna
legitimidad desde 2009. A pesar de todo, la Unión Europea sigue
apoyando a esta Autoridad Palestina corrupta e ilegítima,
entregándole medio millón de euros al año y tratando sólo con ella.
Las conferencias y negociaciones llamadas de paz en las que ha
participado tenían por objetivo, en connivencia con Israel y
Estados Unidos, financiar y programar el poner fuera de la ley a
Hamás.
[4] Tras la elección de Hamás en 2006 también los dirigentes del
movimiento de solidaridad contribuyeron a reforzar el a priori de
que la carta de Hamás es “antisemita”. Por desgracia, la
propaganda de los sucesivos gobiernos israelíes, que se sirven de
la carta de Hamás para criminalizar a este movimiento, es
explotada por todas aquellas personas que privilegian a los
“laicos” para desacreditar a este movimiento político y religioso
palestino que afirma ser de la resistencia. Esta propaganda ha
pervertido y ralentizado mucho la acción del movimiento de
solidaridad.
[5] Los ciudadanos del Estado judío tienen ciudadanía israelí,
pero muchas personas ignoran que en sus documentos no existe la
nacionalidad israelí. En el documento de identidad de un ciudadano
israelí de confesión judía la nacionalidad indicada es “judía”,
mientras que la nacionalidad de los ciudadanos no-judíos se define
como árabe, drusa, rusa, turca, etc. Por lo tanto, cuando los
palestinos dicen los “judíos” es en conformidad con la ciudadanía
judía de los israelíes y no es en absoluto el signo de “hostilidad
hacia los judíos”, de un “antisemitismo”, como se les reprocha
constantemente por razones de propaganda.
[6] Este plan secreto, establecido por Estados Unidos en
connivencia con la dirección de Ramala, fue revelado por un
periodista muy bien informado, David Rose, en marzo de 2008. Véase:
“The
Gaza Bombshell,” por David Rose, Vanity Fair, abril de 2008.
y
la traducción parcial de este artículo al francés.
En enero de 2011 Al-Jazeera publicó unos documentos palestinos
confidenciales (The
Palestine Papers). Confirmaron todo lo que decía David Rose
sobre la complicidad criminal de la Autoridad Palestina con Israel
y lo que nuestros interlocutores nos decían desde 2006 en varias
entrevistas que fueron igualmente ignoradas por estas asociaciones
dominantes del apoyo a Palestina. Así supimos que la Autoridad
Palestina había ido más allá de lo imaginable en su connivencia
con Israel. Se esperaba que anunciara su dimisión, la disolución
de la Autoridad Palestina. Al contrario, atacó a Al-Jazeera.
[7] Mohammed Dahlan, ayer hombre fuerte de Fatah en Gaza, es
despreciado por la población. Conocido por su estrecha
colaboración con el Mossad y los servicios de inteligencia
europeos, hizo todo lo posible (con su financiación) para liquidar
al movimiento Hamás. Cuando en 2007 Hamás logró provocar la
desbandada de las fuerzas represivas de Dahlan, esto supuso un
alivio para la población.
Véase: “Gaza
s’enfonce inexorablement”, por Silvia Cattori, 29 de julio de
2007.
[8] Cuando Hamás retomó la administración de Gaza, Fatah, que
había permanecido ilegalmente en el poder en Ramallah, anunció a
los 77.000 funcionarios de Gaza que se les pagaría un salario si
se negaba se negaban a ir a trabajar mientras Hamás estuviera en
el poder. En cambio, los funcionarios que han ido a trabajar y
hacen funcionar la administración y los servicios públicos
dirigidos por Hamás ya no reciben un salario de la Autoridad
Palestina.
[9] Christophe Oberlin alude a los asesinatos de dos militantes de
la solidaridad con palestina: Juliano Mer Khamis y Vittorio
Arrigoni. Véase:
“Militant
pour la paix, Mer Khamis a été assassiné à Jénine”, por Conal
Urqhart, The Guardian, 4 de abril de 2011.
La leçon d’humanité de Vittorio, por Ramzy Baroud, info-palestine.net,
20 de abril de 2011.
[10] Los activistas humanitarios que van a Gaza deben pedir su
acreditación al COGAT, el servicio del ejército israelí que
entrega el permiso de entrada en Gaza.
[11] Para entrar en Cisjordania y Gaza, que son unas prisiones
bajo control del ocupante, es obligatorio pasar por territorio
israelí. Las autoridades israelíes se otorgan el derecho de vetar
la entrada en Israel a personas que sólo quieren ir a los
territorios ocupados y cuyas críticas temen. Hacen listas de
militantes o periodistas supuestamente “hostiles a Israel” que les
señalan en cada país personas de confesión judía y en las que
prima su lealtad a Israel.
[12] Véase nota (9).
[13] - Raffaele Ciriello, periodista italiano, fue asesinado
deliberadamente por el ejercito israelí en Ramala el 13 de marzo
de 2002.
-James Miller, 34 años, periodista y productor británico, llevaba
un chaleco antibalas marcado con la palabra “PRENSA” y una bandera
blanca cuando fue asesinado intencionadamente en Rafah el 2 de
mayo de 2003 por un soldado israelí cuando rodaba un documental
“La muerte en Gaza”, según afirman periodistas que fueron testigos.
Además, el ejército israelí ha matado a muchos periodistas
palestinos y árabes.
-Véase al respecto: “Muro
de separación étnica y desinformación”, por Silvia Cattori, 8
de agosto de 2003.
[14] El periodista Jacques-Marie Bourget fue gravemente herido en
el pulmón y en el brazo el 21 de octubre de 2000 en Ramallah por
una bala disparada por un soldado israelí.
[15] Véase:
“La
barbarie de los soldados israelíes filmada en directo”, por
Silvia Cattori, 6 de julio de 2007.
y el
vídeo de esta crueldad |
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