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30 de agosto de 2011
El tamaño de las cosas Cuando el Gran Arquitecto del Universo concibió el mundo, divinamente calculó el tamaño y el lugar de las cosas en busca de lo que los científicos llamarían después equilibrio universal. Así fue y nuestro planeta resultó con un tamaño como pintado, pues más grande la fuerza de la gravedad nos aplastaría, y si muy pequeño flotaríamos como pelusas en la ingravidez. El Sol, meticulosamente situado en la Vía Láctea, gracias a la fuerza de atracción que genera su tamaño conserva en órbita y a la distancia programada a sus ocho planetas, sin que ni uno de ellos se desoriente en el espacio infinito aunque asombrosamente recorran 30 kilómetros en un segundo, tal como hace nuestra aparente inmóvil Tierra. Imaginen por un momento cucarachas con el volumen de una ballena y las reses que nos dan bisteces y leche del tamaño de un mosquito. Sin dudas, el Gran Arquitecto del Universo fue más sabio que Einsten, Séneca y Salomón juntos. Fue omnisapiente al concebir el tamaño y el lugar de las cosas. En la vida cotidiana este sistema universal también funciona, aunque rapaces intereses lo vulneran, como a diario ocurre en Miami, por ejemplo, en el periodismo, que una vez fue el cuarto poder y hoy es un instrumento más de dominio de los super millonarios, mandamases desde hace tiempo también en el ejecutivo, el legislativo y el judicial. Pero descendamos de la Vía Láctea y de los al parecer insolubles asuntos de la gran nación norteamericana y con una de esas simples reglas escolares de 12 pulgadas a mano busquemos el Miami Herald del pasado domingo 17 de julio y veamos el tamaño de algunas cosas. En primera página hay dos fotos a todo color de la bloguera cubana Yoani Sánchez, la cual ya posee más premios por el arte de escribir que Ernest Hemingway, Alejo Carpertier o Gabriel García Márquez. Dos fotos parecieron pocas y en la página 13A aparece de nuevo la muchacha aunque esta vez en blanco y negro. Una de las fotos de la primera página tiene 7 y cuarto pulgadas de ancho por 7 de alto. La otra, a todo color también, 3 y media pulgadas por 3 y media. La de la página interior es la mayor, con casi 6 pulgadas de ancho por 8 de alto. Sumamos y el rostro de la bloguera se despliega en 107 pulgadas cuadradas y con un título en primera página con letras amarillas sobre fondo negro que dice: “Los cubanos estamos sedientos de cambio”, algo nada nuevo, pues en Cuba abiertamente hasta el gato habla de esto apoyado incluso por Raúl Castro, aunque por supuesto que no son los cambios que babeados ansiarían los Díaz Balart, la Iliana y otros escualos miamenses. Pero lo que choca, si no con el equilibrio universal, con el informativo, es otra foto que aparece en la edición de ese domingo. Una foto claro que mucho más pequeña y en blanco y negro pues solo pertenece al presidente de los Estados Unidos de Norteamérica quien al parecer para el Herald anda hablando boberías. Medimos y tiene tres pulgadas de ancho por tres pulgadas y media de alto. Diez pulgadas y cuarto cuadradas. Al la bloguera se le destinan más de cien sólo para mostrar su rostro, que no es el de la bruja de Blanca Nieves pero tampoco el de Marilyn Monroe. Estamos en tiempos muy difíciles, pero lo que dice el presidente sobre la crisis económica y política que afecta al país y al mundo casi se pierde en la página 5B con un cintillo de menos puntaje que el de la bloguera: “Obama insta al sacrificio compartido”, dice, frase que bien desplegada debió encabezar la primera página del periódico. El presidente llamaba a ahorrar gastando menos en programas de defensa, rescatar los impuestos que el ex presidente Busch redujo a las compañías petroleras, de seguros, farmacéuticas, a las corporaciones financieras; en fin, a los millonarios que como sanguijuelas se alimentan de la crisis económica y cada día se hacen más millonarios mientras la gran mayoría se empobrece y muchos pierden casas, autos y empleos. El presidente trata de suavizar a los republicanos y tallando, como dicen los cubanos, acepta también hacer recortes en programas de ayuda social, lo cual, si se hiciera, sería injusto si pensamos que cada uno de los coheticos que como mamoncillos disparan los pilotos de su fuerza aérea cuestan más de un millón de dólares al erario público. Asuntos serios los que plantea el presidente. Pero, sin dudas, el Gran Arquitecto del Universo perdió su tiempo con el Miami Herald al concebir el tamaño y el lugar de las cosas. Si el periódico hubiera existido cuando Él envió a la Tierra al galileo Jesús de Nazaret, un tipo de barba y cabello largo que andaba con mendigos, leprosos y una banda de 12 incondicionales, quien con un látigo un día montó en cólera y echó a los mercaderes del templo, lo hubiera acusado de populista, terrorista o comunista. Y es que la regla de oro de este periódico, con nada de divina y parece que poco de humana, favorece sólo a los que poseen en colmo de opulencia un fetiche con un tamaño de seis pulgadas de largo por dos y media de ancho. Midan: es el tamaño exacto del dólar.
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