Prensa Latina transmite a continuación el texto íntegro del discurso del
presidente cubano, Raúl Castro, en la clausura del Séptimo Período
Ordinario de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del
Poder Popular.
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Compañeras y compañeros:
Considerando que en los últimos días hemos desarrollado varias reuniones,
entre ellas un Consejo de Ministros muy ampliado, el acto central por el
58 aniversario del 26 de Julio, el segundo Pleno del Comité Central del
Partido el pasado sábado, igualmente con muchos invitados, mi
intervención ante esta Asamblea será breve, pues no voy a repetir lo
planteado en estas actividades.
Además, los diputados en sus respectivas comisiones y en plenaria han
analizado la información detallada acerca de la marcha de la economía en
el primer semestre y los estimados para el resto del año, así como
aprobaron la liquidación del presupuesto del 2010.
También han sido informados sobre la constitución y funcionamiento de la
Comisión Permanente de Implementación y Desarrollo, creada a partir de
los acuerdos del Sexto Congreso del Partido para conducir el proceso de
actualización del modelo económico cubano de forma armónica e integral.
Al propio tiempo el Parlamento acordó en el día de hoy respaldar y
aprobar en su espíritu y letra los Lineamientos de la Política Económica
y Social del Partido y la Revolución, lo que se traducirá en una labor
legislativa acrecentada para conformar las bases legales e
institucionales a favor de las modificaciones funcionales, estructurales
y económicas del país.
Con ese mismo propósito la Asamblea Nacional autorizó la realización del
experimento en las provincias Artemisa y Mayabeque en interés de la
separación de las funciones de las asambleas del Poder Popular y de los
consejos de la administración, con el objetivo de estudiar esta
experiencia para su ulterior generalización, lo cual requerirá
previamente introducir las modificaciones pertinentes en la Constitución
de la República.
Ello me libera de entrar en detalles y me permite concentrarme en los
aspectos más sustantivos.
En el primer semestre la economía creció en 1.9 por ciento respecto a
igual período del año anterior y se estima culminar el año con un
crecimiento del 2.9 por ciento del Producto Interno Bruto, el llamado
P.I.B.
Si bien los resultados en general son positivos, persisten
incumplimientos en la Agricultura, las industrias Alimentaria,
Sideromecánica, Ligera y de Materiales de la Construcción a causa de
errores en la planificación y falta de integralidad en la dirección de
estas ramas de la economía.
A pesar de las insuficiencias todavía existentes, puede afirmarse que
mejoró la eficiencia energética de la economía nacional, creció la
producción de petróleo crudo y aunque disminuyó de forma leve la de gas
acompañante, se estima cumplir el plan del año.
Por otra parte, se detuvo el deterioro de la producción de azúcar, se
registró un crecimiento significativo en el arribo de turistas, así como
se obtuvieron superiores resultados en diversos sectores y se ha logrado
preservar un adecuado equilibrio monetario interno, al tiempo que se
mantiene una correlación favorable de la productividad y el salario
medio.
Las exportaciones se incrementaron y decrecieron las importaciones. Sin
embargo perdura una tensa situación en las finanzas externas, aunque
aliviada parcialmente por los procesos de reestructuración de deudas con
nuestros principales acreedores, lo que ha contribuido a continuar
reduciendo las retenciones de transferencias al exterior y nos sitúa en
condiciones de ratificar que las mismas serán suprimidas definitivamente
antes de concluir el presente año, como anunció el Ministro de Economía
y Planificación.
Persistiremos en el camino de recuperar paulatinamente la credibilidad
internacional de la economía cubana.
El Consejo de Ministros en su sesión del pasado mes de junio aprobó los
lineamientos generales para la elaboración del plan del próximo año, el
cual debe superar las incoherencias y la deficiente conciliación,
todavía presentes.
En el 2012 la economía nacional continuará sometida a los efectos de la
crisis económica global, la escalada de los precios de los alimentos
anunciada por la Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura (FAO), así como se mantendrán elevados los
del combustible y otras materias primas, y proseguirán las restricciones
para la obtención de nuevos financiamientos, además de las derivadas del
bloqueo norteamericano.
Estas realidades nos obligan a acelerar el perfeccionamiento del trabajo
de dirección de los organismos y el desempeño de las empresas y otras
instituciones y redoblar la recalificación de los dirigentes en todos
los niveles para hacer realidad el contenido de los Lineamientos
aprobados por el Congreso del Partido, en particular en lo referido a
elevar el papel de la contabilidad y el control interno como
instrumentos insustituibles de la gestión empresarial y también del
contrato, factor decisivo en las interrelaciones de los diferentes
actores de la vida económica de la nación.
Se hace imprescindible reinstaurar la disciplina financiera en la
economía y acabar con la superficialidad y negligencia que caracterizan
las relaciones de cobros y pagos en el país.
En cuanto a las inversiones, es cierto que se ha avanzado, pero nos
queda mucho trecho por recorrer para desterrar la improvisación y las
costosas irracionalidades.
Pasando a otro asunto. En cumplimiento de los acuerdos del Sexto
Congreso fue creada la Comisión Permanente para la Implementación y
Desarrollo que conducirá el proceso de actualización del modelo
económico, incluyendo el perfeccionamiento funcional y estructural del
gobierno en todos los niveles, la que a la par de proponer la
introducción, a corto plazo, de cambios puntuales en diversos ámbitos de
la vida económica, elaborará la conceptualización teórica integral de la
economía socialista cubana, tarea que, como se comprenderá, requerirá de
más tiempo y mucho esfuerzo.
El Consejo de Ministros también aprobó la estructura funcional básica
inicial y la composición de esta Comisión, definiendo sus principios de
trabajo, entre los que cabe destacar que la misma no sustituye la
responsabilidad institucional de los organismos y entidades, al tiempo
que se mantiene el precepto de que todas las opiniones deben ser
analizadas y cuando no se alcance el consenso, las discrepancias se
elevarán a las instancias superiores facultadas para decidir.
Conociendo a los cubanos y por su importancia repito: todas las
opiniones deben ser analizadas y cuando no se alcance el consenso, las
discrepancias se elevarán a las instancias superiores facultadas para
decidir y además nadie está mandatado para impedirlo.
Al margen de las definiciones organizativas para el trabajo de la
Comisión, se han venido adoptando por el Gobierno diferentes decisiones
en consonancia con los Lineamientos, entre ellas, la flexibilización
adicional del trabajo por cuenta propia y su régimen tributario, la
aprobación de la política para simplificar los trámites de la
transferencia de la propiedad de la vivienda y vehículos automotores
entre los ciudadanos, la política bancaria y de créditos a las personas
naturales, incluyendo los trabajadores por cuenta propia, la definición
de las bases para la elaboración de la nueva Ley Tributaria, la
reducción de los precios de venta de implementos e insumos a los
productores agropecuarios y la comercialización de equipos diversos,
cuya venta no estaba permitida, y productos en envases de gran formato
en respuesta a la demanda de las formas no estatales de gestión.
Se continuará estudiando otro conjunto de medidas para su aplicación en
los próximos meses, acerca de las cuales no me extenderé, considerando
la información brindada en esta sesión de la Asamblea.
Ahora me referiré a un doloroso incidente causado por errores en la
aplicación de la política de cuadros y en la relación hacia la religión
que motivaron la sustitución injusta de una compañera del cargo que
desempeñaba con buenos resultados. Al abordar esta cuestión públicamente
persigo el objetivo de reparar esa injusticia y de paso presentarles un
ejemplo elocuente del daño que ocasionan a las personas y a la propia
Revolución conceptos obsoletos, por demás contrarios a la legalidad,
todavía enraizados en la mentalidad de no pocos dirigentes en todos los
niveles.
La citada compañera, de quien me reservo la identidad, el centro de
trabajo e incluso la provincia, no en aras del secretismo inútil, sino
del respeto a su privacidad, es de origen humilde, casada y madre de dos
hijos, los dos y ella misma militantes del Partido, al igual que su
esposo ya jubilado; con una destacada trayectoria laboral, y fue víctima
de la mentalidad imperante, en distintos niveles del Partido y el Estado,
por profesar creencias religiosas y acudir algunos domingos al culto en
la iglesia de su localidad.
Se consideró deshonesto que ella, como militante del Partido y cuadro
administrativo, no hubiese informado de su religiosidad, algo que por
otra parte no estaba obligada a hacer y que constituye una flagrante
violación de los derechos ciudadanos refrendados en la Constitución de
la República, cuyo artículo 43 sobre este tema expresa:
"El Estado consagra el derecho conquistado por la Revolución de que los
ciudadanos, sin distinción de raza, color de la piel, sexo, creencias
religiosas, origen nacional y cualquier otra lesiva a la dignidad humana:
- Tienen acceso, según méritos y capacidades, a todos los cargos y
empleos del Estado, de la Administración Pública y de la producción y
prestación de serviciosâ��" (fin de la cita).
Entonces se enmascaró la decisión de sacarla del cargo con la aplicación
de la medida "liberación por renovación", esgrimiendo el pretexto de que
aunque tenía magníficos resultados no se vislumbraban posibilidades de
promoción ulterior y por tanto debía ceder su puesto a otro compañero.
Para complicar más la situación, dieron indicaciones de no tocar el tema
religioso en su centro laboral ni en el núcleo del Partido al valorar su
sustitución.
Todo esto sucedió en febrero del presente año, ella comenzó a trabajar
en otra entidad, perdiendo el 40 por ciento de su ingreso salarial,
siguió militando en el Partido y se resignó en silencio al dolor de la
injusticia cometida, hasta que posterior a conocer el Informe Central al
Sexto Congreso, un día después de comenzar este, decidió el 17 de abril
remitir una queja al Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros,
tras lo cual se realizó un proceso investigativo que corroboró todos sus
planteamientos.
Por supuesto que la compañera, si así lo desea, debe ser repuesta en su
anterior cargo, como acordó proponer a la instancia del gobierno
correspondiente el Segundo Pleno del Comité Central el pasado sábado 30
de julio, y al margen de su decisión, absolutamente personal, sirvan
estas palabras como un acto de reivindicación moral.
Ahora bien, de qué nos sirve esta amarga experiencia y el daño
ocasionado a una familia cubana por actitudes basadas en una mentalidad
arcaica, alimentada por la simulación y el oportunismo. Más de una vez
he expresado que nuestro peor enemigo no es el imperialismo ni mucho
menos sus asalariados en suelo patrio, sino nuestros propios errores y
que éstos, si son analizados con profundidad y honestidad, se
transformarán en lecciones para no volver a incurrir en ellos. En
consecuencia, hay que revisar toda esta visión estrecha y excluyente, de
manera definitiva, y ajustarla a la realidad que emana de los acuerdos
del Cuarto Congreso en 1991 que modificaron la interpretación de los
estatutos que limitaba el ingreso a la organización de los
revolucionarios creyentes y ahora los del Sexto Congreso del Partido.
Hace muchos años que nuestra Revolución superó el escenario de
confrontación con algunas de las instituciones religiosas, etapa en la
que por ambas partes se cometieron excesos de mayor o menor envergadura.
No ignoramos tampoco las aspiraciones del enemigo de fomentar el
enfrentamiento y el recelo entre los creyentes y el proceso
revolucionario, cálculos que han resultado equivocados porque desde los
primeros momentos la inmensa mayoría de los cubanos humildes con
creencias religiosas apoyaron a la Revolución.
A quien albergue dudas sobre ello, le recomendamos dar una lectura al
Plan Bush (hijo) para la transición en Cuba, el cual que sepamos no ha
sido derogado, y el papel que se pretende adjudicar a todas las
organizaciones religiosas en su estrategia subversiva contra nuestro
país y que, a pesar del fracaso cosechado, sabemos que no han cejado en
sus intentos.
Sobre el particular bastante se ha dicho por el propio Fidel desde hace
decenas de años y más recientemente en el Informe Central al Congreso
del Partido, en el que se hizo un llamamiento â�öcitoâ�ö: "Continuar
eliminando cualquier prejuicio que impida hermanar en la virtud y en la
defensa de nuestra Revolución a todas y a todos los cubanos, creyentes o
no�" (fin de la cita).
Por ello no considero necesario abundar al respecto y sólo destacar que
actitudes como las aquí criticadas atentan contra nuestra principal arma
para afianzar la independencia y la soberanía nacional, o sea, la Unidad
de la Nación.
Ese hecho pone de manifiesto, una vez más, que el mayor obstáculo que
enfrentamos en el cumplimiento de los acuerdos del Sexto Congreso es la
barrera sicológica formada por la inercia, el inmovilismo, la simulación
o doble moral, la indiferencia e insensibilidad y que estamos obligados
a rebasar con constancia y firmeza, en primer lugar, los dirigentes del
Partido, el Estado y el Gobierno en las diferentes instancias nacionales,
provinciales y de los municipios.
Seremos pacientes y a la vez perseverantes ante las resistencias al
cambio, sean estas concientes o inconscientes. Advierto que toda
resistencia burocrática al estricto cumplimiento de los acuerdos del
Congreso, respaldados masivamente por el pueblo, será inútil.
Nunca he sido partidario del apresuramiento ni de los cambios bruscos,
prefiero mil veces razonar, convencer, educar y sumar que sancionar,
pero ante las violaciones de la Constitución y de la legalidad
establecida no queda otra alternativa que recurrir a la Fiscalía y los
Tribunales, como ya empezamos a hacer, para exigir responsabilidad a los
infractores, sean quienes sean, porque todos los cubanos, sin excepción,
somos iguales ante la ley.
Sin cambiar la mentalidad no seremos capaces de acometer los cambios
necesarios para garantizar la sostenibilidad, o lo que es lo mismo, la
irrevocabilidad del carácter socialista y del sistema político y social
consagrados en la Constitución de la República.
Limpiémonos la cabeza de tonterías de todo tipo, no olviden que ya
concluyó la primera década del siglo XXI, y es hora.
En las palabras finales de antes de ayer a los miembros del Comité
Central y demás invitados, al tocar este tema y plantearles la
sugerencia de que estas palabras fueran dichas aquí, en la forma que se
ha hecho, recordaba que esa compañera nació â�ösegún los datosâ�ö en el
mes de enero de 1953. Recordé seguidamente que ese fue el año del ataque
al Moncada y les dije a los miembros del Comité Central: "Yo no fui al
Moncada para eso" (Aplausos).
De la misma forma, recordábamos que el 30 de julio, día de la reunión
mencionada, se cumplían 54 años del asesinato de Frank País y de su fiel
acompañante Raúl Pujol. Yo conocí a Frank en México, lo volví a ver en
la Sierra, no recuerdo haber conocido un alma tan pura como esa, tan
valiente, tan revolucionaria, tan noble y modesta, y dirigiéndome a uno
de los responsables de esa injusticia que cometieron, le dije: Frank
creía en Dios y practicaba su religión, que yo sepa nunca dejó de
hacerlo ¿Qué hubieran hecho ustedes con Frank País?
A continuación trataré otro punto de nuestra actualidad. Como parte de
las medidas que se valoran en la senda de reducir prohibiciones y
regulaciones emitidas en otros momentos del proceso revolucionario en
legítima defensa ante las agresiones a que hemos sido sometidos por más
de 50 años y también modificar diferentes decisiones que jugaron su
papel en determinadas circunstancias y después perduraron
innecesariamente, aprovecho la oportunidad para informar a los diputados
y a los ciudadanos que nos encontramos trabajando para instrumentar la
actualización de la política migratoria vigente, en función de lo cual
se ha venido avanzando en la reformulación y elaboración de un conjunto
de normativas reguladoras en esta esfera, ajustándolas a las condiciones
del presente y el futuro previsible.
Damos este paso como una contribución al incremento de los vínculos de
la nación con la comunidad de emigrantes, cuya composición ha variado
radicalmente con relación a las décadas iniciales de la Revolución, en
que el gobierno de Estados Unidos amparó a los criminales de la
dictadura batistiana, a terroristas y traidores de todo tipo y estimuló
la fuga de profesionales para desangrar al país. Recordemos, por sólo
mencionar un ejemplo, que de seis mil médicos con que contábamos al
comienzo de la Revolución, en 1959, la mitad â�ö3 000â�ö partió al
extranjero.
Hoy los emigrados cubanos en su aplastante mayoría lo son por razones
económicas, si bien algunos pocos todavía alegan ser víctimas de
persecución política para granjearse adeptos y ayuda de sus
patrocinadores en el exterior o justificar el abandono de una misión o
contrato. Lo cierto es que casi todos preservan su amor por la familia y
la patria que los vio nacer y manifiestan de diferentes formas
solidaridad hacia sus compatriotas.
Precisamente las aspiraciones de mejorar el nivel de vida constituyen la
principal motivación para los movimientos migratorios, no solo en Cuba,
sino a escala global, alentados además por el descarado robo de cerebros
que practican los países poderosos en detrimento del desarrollo del
Tercer Mundo.
En nuestro caso, no podemos olvidar que somos el único país del planeta
a cuyos ciudadanos se les permite asentarse y trabajar en el territorio
de Estados Unidos sin visa alguna, con independencia de la legalidad del
modo empleado para lograrlo, en virtud de la criminal Ley de Ajuste
Cubano de 1966, hace 45 años, y la política llamada de "pies secos y
pies mojados" que favorece el tráfico de personas y ha provocado
numerosas muertes de inocentes.
Este sensible asunto ha sido objeto de manipulación política y mediática
durante largos años en el propósito de denigrar a la Revolución y
enemistarla con los cubanos que viven en el extranjero.
Nadie en la gran prensa internacional habla de la citada Ley de Ajuste,
es como si no existiera. Los emigrados cubanos son, a resultas de la
mentira repetida miles de veces, denominados "exiliados políticos" que
escapan del comunismo. Es decir, para ellos de Cuba los ciudadanos "se
escapan", mientras que del resto del mundo emigran.
¿Qué pasaría si en Estados Unidos o la Unión Europea se pusiera en vigor
una ley de ajuste latinoamericano, asiático o africano? La respuesta es
obvia. Ahí está el gigantesco muro construido en la frontera norte de
México y las miles de muertes que, año tras año, se producen en
desiertos y mares aledaños a los centros del poder mundial.
Como es lógico, la flexibilización de la política migratoria tendrá en
cuenta el derecho del Estado revolucionario de defenderse de los planes
injerencistas y subversivos del gobierno norteamericano y sus aliados y
al propio tiempo, se incluirán contramedidas razonables para preservar
el capital humano creado por la Revolución frente al robo de talentos
que aplican los poderosos.
Hasta aquí el tema de la emigración.
Por otro lado, la ocasión es propicia para, en nombre de los diputados
de la Asamblea Nacional y de todo el pueblo cubano, hacer llegar al
Presidente de la Venezuela bolivariana compañero Hugo Chávez Frías
nuestra felicitación por su reciente cumpleaños (Aplausos) y trasmitirle
la admiración por su ejemplar espíritu de lucha frente a la adversidad,
como hacen los verdaderos revolucionarios, y la absoluta confianza de
que vencerá en esta nueva prueba que le ha impuesto la vida.
Finalmente, esta sesión de la Asamblea Nacional se inició con la
adopción, por aclamación de los diputados, de un acuerdo demandando del
gobierno de los Estados Unidos poner fin de inmediato al trato injusto e
ilegal contra Gerardo Hernández Nordelo y llamando a incrementar la
solidaridad de los parlamentarios y personas honestas de todo el planeta
hasta conseguir la liberación de nuestros Cinco Héroes y su regreso
incondicional a la Patria. Precisamente con este asunto deseo concluir
mis palabras, trasmitiéndoles un fuerte abrazo y la indeclinable
determinación de todo nuestro pueblo de jamás cejar en la lucha por la
libertad de ustedes.
Eso es todo.
Muchas gracias.
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