|
|||||||
| 7 de octubre de 2011 | |||||||
|
Galiano entre Neptuno y Concordia. La cuadra de Galiano entre Neptuno y Concordia, famosa en el pasar de la farándula y el espectáculo habaneros, fue, a comienzos del siglo XIX, una finquita destinada probablemente a surtir con sus producciones una frutería llamada El Camagüey, que todavía existe en Galiano y Concordia. Hacia 1880 se instaló en el área de Galiano entre Neptuno y Concordia una sociedad de recreo fundada por la Colonia Catalana y hubo luego una sociedad gallega. En 1899 se instala allí el teatro Cuba. En 1908, arrendaron el espacio los hermanos Anckermann, y con el nombre de El Molino Rojo llevaron a escena espectáculos exclusivos para hombres en su afán de competir con el Alhambra, de Consulado y Virtudes. Nacía así un nuevo género, llamado sicalíptico. Allí actuaba Consuelo Portela, la célebre Chelito criolla, que en alguna que otra función se rifaba ella misma a tanto la papeleta. El Molino Rojo evolucionó con los años. Dejó de ser un teatro para hombres solos, dio entrada en su programación a la zarzuela criolla y, sobre todo, sumó a sus exhibiciones teatrales las proyecciones cinematográficas, películas cortas y silentes que se pasaban en los intermedios. En la segunda década del siglo XX El Molino Rojo, sin embargo, fue de más a menos. Sus empresarios, animados por otros intereses, cerraron sus puertas. En 1923, los hermanos Chaple, los nuevos arrendatarios, dieron vida a El Teatro Cubano que cubría, en toda su extensión, la calle Galiano entre Concordia y Neptuno, y presentaba obras originales de Arquímedes Pous con música de Jaime Prats. Tampoco duró mucho; lo sucedió el teatro Regina. El nuevo teatro se acondicionó como los grandes coliseos norteamericanos. Su propietario era Clemente Vázquez Bello, presidente del Senado y timonel del Partido Liberal, figura muy cercana a Machado. Se llamó Regina por su esposa, la hija de Regino Truffin, hombre con grandes intereses en el azúcar. A su inauguración, el 23 de septiembre de 1927 asistió la flor y nata del régimen machadista. Hubo un espacio para la canción en la voz de Rita Montaner, que días después estrenó allí la zarzuela Niña Rita, célebre por el tango congo Mamá Inés, que interpretaba noche a noche la Montaner. Completaba el programa la revista La tierra de Venus, donde se popularizó Siboney. Durante los primeros años, el Regina mantuvo su nivel de concurrencia y pudo competir con el Alhambra. Pero hacia 1929 va decayendo por la crisis económica mundial, las tensiones políticas internas y el auge del cinematógrafo. A mediados de la década de 1930 cierra sus puertas el teatro Regina. Con el nombre de Radio Cine y 2 600 capacidades reabriría la instalación el 24 de noviembre de 1936. Contratada especialmente para la apertura, la jornada contó con la actuación de Imperio Argentina. Es entonces que se proyecta la construcción del rascacielos de la calle Galiano, inmueble que recuerda, se dice, el Rockefeller Center, de Nueva York. El edificio estaba rodeado de cines de mayor o menor cuantía. Sin embargo, La Habana precisaba de un teatro de mayor categoría que fuera emblemático de la ciudad moderna. Surge así la idea de añadir a la obra, en la planta baja, al lado del Radio Cine, lo que sería el cine teatro América. Sus 1 775 lunetas solo las superarían entonces las butacas del propio Radio Cine, el Teatro Nacional y el Teatro Auditórium. El teatro América y el edificio que lo acoge se inauguraron el 29 de marzo de 1941 con el estreno de El cielo y tú, con Bette Davis y Charles Boyer. El primer show que se presentó en el América estuvo a cargo de Pedro Vargas, en la semana del 22 – 29 de septiembre de 1941. El 26 de octubre de 1942 se exhibía la primera película cubana, Romance musical, con dirección de Ernesto Caparrós. Actuaban: Normita Suárez, Minín Bujones, Otto Sirgo, etc. El restaurante-cafetería se inauguró el lunes 21 de septiembre de 1942. Un buen día Radio Cine pasó a ser el cine Jigüe. Y el 25 de mayo de 2002 se instaló en ese espacio la Casa de la Música Habana, mientras que el América prosigue su rumbo como el gran teatro que fue y sigue siendo, continuador de una tradición en la que sobresalen decenas y decenas de nombres de intérpretes y actores cubanos y extranjeros. Habló para Radio Miami, desde La Habana, Ciro Bianchi Ross- http://wwwcirobianchi.blogia.com
|
|||||||
|